Una chaqueta para Dustin Johnson

DEPORTES

ERIK S. LESSER

El número uno del mundo juega una ronda impecable y llega a la última jornada del Masters de Augusta como líder con cuatro golpes sobre sus perseguidores

15 nov 2020 . Actualizado a las 11:01 h.

La carrera de Dustin Johnson encierra una anomalía. El número uno del mundo tiene a sus 36 años un solo grand slam, el US Open del 2016 en Oakmont. Ha liderado el ránking, como ahora, durante más de cien semanas. Pero a su juego de soberbio pegador -y pateador, y jugador de hierros, y...- le ha faltado algo en los majors, con 19 presencias enter los diez mejores. Quizá porque le cuesta rematar. De las cuatro veces que llegó líder a la última jornada de un grande, no ganó ninguna. La primavera del 2019 fue el jugador que estuvo más cerca de frustrar la redención de Tiger Woods. Ayer lució justo algunas de las virtudes del defensor del título para resolver el atasco en la cabeza del torneo y cerrar su tercera ronda con una tarjeta de -7 golpes para totalizar -16. Manda con cuatro de ventaja sobre el coreano Sungjae Im, el mexicano Abraham Ancer y el australiano Cameron Smith, con Jon Rahm empatado en la séptima plaza, a siete impactos.

McIlroy corrige un comienzo problemático y Woods pierde sus opciones

Rory McIlroy llegó a la última ronda del Masters del 2011 con cuatro golpes de ventaja y se empezó a hundir en los nueve últimos hoyos, cuando empieza el Masters de verdad, con cuatro putts en el 12, en el corazón del Amen Corner. De aquella derrota, porque en realidad perdió el Masters, en lugar de que lo ganase Charl Schwartzel, salió hundido, y convencido de que «nunca, nunca, nunca» se recuperaría de aquel batacazo histórico. Solo dos meses más tarde ganó el US Open demostrando un cuajo de auténtico campeón. Después llegaron los títulos del PGA en el 2012 y del Open Británico en el 2014. Y, cada vez que pisa Augusta National, lo hace perseguido por la posibilidad de completar allí los cuatro grand slams. Siempre lo juega bien. Solo el año pasado su nombre desapareció del top-ten. Pero le falta algo.

El jueves, a McIlroy le volvieron a colgar el cartel de perdedor en Augusta. Porque parecía habérselo ganado con una pobre primera ronda que empezó con un bogey y terminó con +3. El viernes lo arregló ganándole seis golpes al campo. Y ayer, ya metido en la pelea, firmó un 67 en el que solo emborronó un tachón en el 13. El resultado le sirvió para terminar con -8, décimo, cuando los líderes y sus perseguidores todavía iban a empezar la segunda parte del campo. ¿Tiene opciones de completar hoy los cuatro grandes? Necesita una vuelta soberbia y que demasiados rivales aflojen. Peor lo tiene Tiger Woods en la particular búsqueda de su sexta chaqueta verde. En un día en el que los putts no quisieron entrar finalizó al par, para totalizar -5.