El entrenador se va, pero no siempre es el que se equivoca

Javier Irureta

DEPORTES

Oscar Vázquez

13 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Para mí, que he tenido en Galicia mi tierra divina a nivel futbolístico, ver cómo 21 entrenadores han desfilado en tres años y pico me choca. No había echado cuentas y es realmente sorprendente.

Yo estuve en Vigo y en A Coruña, en una época en que sus banquillos se caracterizaban por ser bastante estables. Pasé un año en Balaídos y luego siete con el Dépor. Y me dejaron trabajar. Ahora, me da la sensación de que las curvas son constantes. Esta situación tan extraña es, en parte, producto de la propia inestabilidad en la que viven los tres clubes: los coruñeses con sus sucesivos descensos, el Celta también acostumbrado a ir salvando los muebles a última hora y lo mismo le pasa al Lugo. Eso es así. Con todo, son tres equipos que deberían tener más paciencia. ¿No es posible que muchas veces el entrenador no sea el único culpable?

Se ha echado a entrenadores para coger a otro y al poco tiempo echarlo de nuevo, siguiendo haciendo girar la rueda. Es un lugar común que los dirigentes caigan en el razonamiento de que toda la culpa es siempre del entrenador. Y muchas veces se ha visto que no. Para ejemplo lo que ocurrió el año pasado en el Dépor. Tres pasaron y ninguno pudo evitar la caída.