Cambios que no cambian nada


Con un vestuario heredado de Tercera y un entrenador inteligente, el Compos sonrojó a un Deportivo que aún no compareció en una Segunda B que, basta ya de excusas, debería de quedársele pequeña desde el primer partido. Después de una hora de fútbol para olvidar, los cambios no cambiaron nada para el favorito a todo ante un rival esforzado y ordenado. La semana pasada la entrada de dos chavales que pasaron por el Fabril como Gandoy y Galán había servido para agitar al Dépor en otro bodrio, el del debut contra el Salamanca, salvado después de casi cien minutos de mediocridad. Pero su papel de revulsivos ni sirvió ayer para darles un sitio en el once ni para buscar una reacción cuando comenzó el carrusel de sustituciones en el minuto 59. Los elegidos en la segunda parte —Valín había entrado casi por obligación por la lesión de Salva Ruiz— fueron, en cambio, tres jugadores que empeoraron al equipo blanquiazul (Derik, Miku y Rui Costa) y el enésimo fichaje con nombre que aún falta por despegar y solo cumplió sin más alardes (Uche).

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