Guillermo Carracedo, surfer, médico e influencer: «El mar me hace ser quien soy»

Un charco le catapultó más que su brillante palmarés, pero comunicar vida es su reto


La Voz

Nunca el pesimismo fue marca de la casa, pero en estos momentos, el positivismo y la firmeza que profesa Guillermo Carracedo Robelo (Santiago, 1993) contrastan con el ambiente general en el que está inmersa España.

-¿Cómo se encuentra?

-Muy bien. De un lado para otro, no paro, aunque está difícil viajar al extranjero, una de las bases de mi actividad. Hace unas semanas que gané mi tercer Nacional de pádel surf [tiene el récord de títulos, estuvo en el top 5 mundial y fue subcampeón del mundo con la selección] y le estoy dando mucha caña a las redes sociales, que es mi trabajo.

-¿Su trabajo?

-Por ganar un Nacional apenas te dan un trofeo, Hay que llevar parejas las redes sociales [tiene 45.000 seguidores en Instagram y 225.000 en TikTok] con un margen que te permita vivir de ellas.

-Todo un influencer...

-No me gusta nada esa palabra. Yo uso las redes para poder transmitir experiencias, aventuras, valores... y además me dan opción de poder vivir del deporte, porque si fuese por el surf...

-¿Cuándo dio ese paso?

-Todo comenzó cuando surfeé la inundación en Ames, a principios de febrero. Mi pasión y faceta es surfear olas que nadie ha surfeado, como en algunos fiordos en Islandia, por ejemplo. Ese valor intrínseco de aventura que conlleva este deporte es lo que me gusta del surf. Y pensé que me faltaba surfear en mi propia tierra, pero no tiene mar, claro, ja ja... Ese vídeo tuvo diez millones de visualizaciones. Yo venía de lograr el subcampeonato del mundo y el Nacional, y la gente me conocía más por el charco de Santiago... pero bueno, que sea bienvenido. Y encima me lo paso genial...

-¿No se planteó vivir de la Medicina?

-No te creas que la pública está muy bien pagada. Casi ganas más con las redes sociales... Mi formación me sirve también para curarme de mis propias lesiones. Hice un máster y ahora me preparo para la docencia. No me disgusta, y nunca se sabe.

-¿Se siente privilegiado por haber tenido la oportunidad de dedicarse de este modo al surf?

-Siempre tuve el apoyo familiar, si lo dices por eso. Pero muy pronto me saqué mis castañas del fuego. Nunca he dejado nada de lado, he tenido que compaginarlo. Qué menos que compartirlo. La vida son dos días, como para no aprovecharlo. Vivo con la filosofía de que si mueres mañana, que sea feliz, contento y tranquilo. Aún me quedan muchos charcos por encontrar.

-¿Ha observado la pandemia desde su punto de vista de médico?

-Por supuesto. Tengo conocimientos y opinión, pero como médico, cuanto menos me postule a nivel público, mejor.

-Dice que su reto era visitar más países que años tiene.

-Nací hace 27 y ya viajé a 35 naciones. En cuanto se pueda, volveré a hacerlo, con las precauciones y medidas de seguridad pertinentes. Tengo la intención de ir a Maldivas pronto.

-Su familia tiene un fuerte vínculo con el mar, en todas las facetas de la vida, impulsado por sus padres.

-El mar me hace ser quien soy. Mi padre [el genetista Ángel Carracedo] dice que persigamos nuestros sueños. Cada uno encuentra lo que le gusta.

-¿Cuándo aprendió a nadar?

-A los 3 años me intentaron enseñar y no me gustó nada. A los 6 ya fue mejor. Y ahora no tengo problema en pasarme horas en el agua.

-Antes mencionó el carácter intrínseco del surf. Ahora da la impresión de que lo practica todo el mundo. Fernando Simón incluido.

-Preservar las zonas donde hay olas mediante el secreto es clave. Es un debate tan viejo como el surf. Lo bueno es que se ha creado una industria, que ha llegado a ser olímpico, pero sufrimos la masificación de las playas. Eso me llevó a buscar olas que nunca antes nadie hubiese surfeado.

-¿Cómo encaja eso en las redes?

-Surfeo olas de piedras, con muy poco fondo, pero no dejo de ser un personaje público. Enseño sin enseñar, que no se reconozca dónde estoy. Respeto el surf y por eso transmito la historia. La gente va a intentar encontrar el lugar, pero no lo tendrá fácil. Y si van cincuenta personas juntas, no lo van a disfrutar.

-Usted recibió 90 puntos en la cabeza tras un accidente surfeando y acabó en la uci. A los 29 días estaba en el agua. ¿El surf es un deporte de riesgo?

-Lo es. No somos capaces de controlar el medio. No deja de ser un obstáculo para conseguir lo que deseas. Hay que iniciarse con profesionales.

-¿Sigue buscando atardeceres?

-Es una filosofía de vida preciosa. Buscar rayos verdes.

EN CORTO

El discurso vitalista de Guillermo Carracedo contagia y absorbe.

-Aparte del surf, ¿qué?

-Vivir la vida, disfrutarla. El surf para mí lo es todo, y va de la mano de otras cosas.

-¿Cocina?

-Poco y mal.

-¿Cuál es su equipo de fútbol?

-Ahora, ninguno. Antes, el Rayo Vallecano, el Real Madrid...

-¿Practicó otros deportes?

-Infinidad. Esgrima, pádel, skate... Jugué al fútbol en el Bertamiráns. Ahora me basta con jugarlo con amigos.

-¿Es manitas?

-Nada.

-¿Ve cine?

-Soy supercinéfilo. Es raro que no me acueste con una película. Locos por el surf fue la que me motivó a introducirme en este deporte. Pero hay más entre mis preferidas: Master and Commander, Cadena perpetua, Braveheart, V de vendetta.

-¿Cuál es su música?

-Toda. Interpretar o cantar, aún bueno. Bailar lo llevo peor. Lo heredé de mi padre.

-¿Dónde viviría?

-En un lugar con mar. Louro, las Azores, cabo Vilán.

-¿Es machista el surf?

-En absoluto. Todos peleamos contra un ambiente hostil.

-¿Qué espera del mañana?

-Ser igual de feliz, o más, que hoy.

-¿Qué no soporta?

-Buff. Nada. No, espera. Las mentiras. La contaminación, ambiental y personal.

-Un personaje histórico.

-William Wallace.

-Un personaje de ficción.

-Vuelvo a Locos por el surf. Cody Maverick.

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