El Barcelona está aún peor que el Madrid

El equipo de Zidane gana un clásico descosido y de bajo vuelo que se empezó a decantar por un penalti controvertido sobre Sergio Ramos


Al frente de ataque del Real Madrid le falta pegada; al centro del campo, un patrón claro sobre el que tejer; la defensa es una con Ramos, y otra mucho más pobre sin el capitán. El Barcelona está peor.

Es la moraleja que se extrae de un clásico depreciado en la grada y el césped, disputado a ráfagas y escaso de electricidad, del que Zidane salió rehabilitado por enésima vez. El francés vive a caballo entre el éxtasis y el centro Reto, consumido por la necesidad. El patrón y su entorno le exige gloria y reclama que sea inmediata, con una cadencia semanal. Le priva sin embargo, de los recursos más valiosos: un año le vende a su estrella, al otro le impide comprar más. Y en esa vorágine ingobernable solo el técnico mantiene la paz.

Si carece de material para optar a la Champions, fía su crédito a una liga pandémica, amarrada con inevitable cicatería. Si revalidar título doméstico se complica, que no quede al menos un clásico por ganar. Antes de la cita replicó por última vez en octubre a las dudas renacidas acerca de su continuidad. Concluido el encuentro, es el plan de Koeman el que tiene un futuro incierto a los tres meses de arrancar.

El holandés apostó de inicio a lo poco que aún puede exhibir su equipo en fase de desintegración: juventud. Messi ha dado plazo de un año para buscarle sucesor, y en esta campaña en la que debe concentrarse la transición habrá ocasiones contadas para que los candidatos tomen posiciones en el Barça que vendrá. El clásico en casa, aún sin público, asegura una oportunidad. Descartado Griezmann, también esta vez, el pulso se reduce prácticamente a lo que puedan ofrecer dos adolescentes forzados al prematuro papel de estrella por falta de mejores referentes en el plantel. Pedri, que cumple su primera curso en azulgrana, ocupó la derecha. No trascendió. Fati, ligeramente más rodado, la plaza de matador. Apeado Luis Suárez, no hay arietes de pedigrí en el Barcelona. Tampoco le sobran al Real Madrid, coronado por un hombre boya, experto en generar espacios para la segunda unidad.

Una oleada que durante el mejor momento del conjunto blanco encarnó Cristiano Ronaldo y ahora depende de quienes pueblan los flancos y la medular. En los costados quedan como mejores piezas Asensio y Vinicius, ambos poco fiables ante la meta contraria, así que el golpe debe llegar a menudo desde mucho más atrás.

De donde arranque Valverde, por ejemplo, que recuperó por primera vez esta campaña la excelente versión de la anterior. A los cuatro minutos, Nacho conectó con Benzema y el francés observó la limpia progresión del Pajarito, con varios metros de ventaja sobre Busquets. El balón filtrado hacia el uruguayo lo enchufó este en la red. Se establecía una cadencia interesante para un duelo de la mayor rivalidad.

A falta de asperezas de antaño, de múltiples cuerpo a cuerpo memorables, de lecciones de rigor táctico e imaginación; al menos, goles y ocasiones con las que entretener al público forzosamente alejado del Camp Nou. El 0-1 en el minuto 4. El 1-1, cuatro después.

Empate cortesía de Jordi Alba para festejar su recuperación. El carrilero penetró como de costumbre, asistido por Messi, en el área rival, y allí sirvió un centro raso al que Fati llegó antes que Ramos para batir a Courtois.

La prometedora serie, construida con el beneplácito de la ligereza en el marcaje y el golpe de inspiración, se detuvo sin embargo de inmediato. En el minuto 12 no pasó nada y así discurrió casi todo el encuentro en lo que restaba de primera mitad. Se registró otra ocasión por bando. Courtois venció en el mano a mano a un Messi más efectivo en las proximidades de la divisoria que en las inmediaciones de la frontal. Benzema puso la réplica, disparando centrado tras un buen servicio de Kroos.

La otra sacudida previa al descanso consistió en el desistir de Nacho, que dejó su plaza a Lucas Vázquez. El gallego mejoró al predecesor, sellando el carril, así que el Barça perdió una de sus principales vías para progresar. El marcador ajustado dotó al duelo de una enjundia que no aportó el juego, y a Coutinho se le fue por muy poco el 2-1 antes de que interviniera el VAR.

La televisión sentenció el clásico, exhibiendo en pase privado para Munuera el agarrón de Lenglet a Ramos, inmaculado desde el punto de penalti. Neto hizo después todo lo que pudo para mantener vivo el choque, hasta que Modric puso la puntilla y rehabilitó, otra vez, al Madrid.

Ficha técnica:

Barcelona: Neto, Dest, Piqué, Lenglet, Jordi Alba (Braithwaite, min. 87), Busquets (Trincao, min. 82), De Jong, Pedri (Griezmann, min. 82), Coutinho, Ansu Fati (Dembélé, min. 82) y Messi.

Real Madrid: Courtois, Nacho (Lucas Vázquez, min. 43), Varane, Sergio Ramos, Mendy, Valverde (Modric, min. 69), Casemiro, Kroos, Asensio (Rodrygo, min. 81), Vinicius y Benzema.

Goles: 0-1: min. 5, Valverde. 1-1: min. 8, Ansu Fati. 1-2: min. 63, de penalti. 1-3: min. 90, Modric Arbitro: Martínez Munuera (Comité valenciano). Amonestó a Casemiro, Lenglet, Nacho y Jordi Alba.

Incidencias: Partido de la séptima jornada de Liga, disputado en el Camp Nou a puerta vacía.

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