La gran esperanza del ciclismo gallego, Martín Bouzas, se retira a los 22 años

«Empecé a meterme presión, a no disfrutar, y decidí dejar la bicicleta», explica el corredor de Rois tras su primer año en el pelotón profesional después de ser campeón de España juvenil contrarreloj y sumar otros cuatro podios sub-23


Aún no ha cumplido los 23 años y lucen en su palmarés cinco medallas nacionales en la modalidad contrarreloj. Martín Bouzas empezó tarde en el mundo del ciclismo, a los 16, y con 17 ganó el campeonato de España juvenil de la especialidad. También conquistó el oro en su primera participación en categoría sub 23. En las tres siguientes añadió un bronce, otro oro y una plata. Pero no cruzará una de las metas que tenía en el horizonte, la de participar en un Tour de Francia. En su primer año como profesional ha dicho «hasta aquí». «Empecé a meterme presión, a no disfrutar, y decidí dejar la bicicleta», concluye.

Lo dice y lo asume con la misma naturalidad con la que hablaba del futuro y de sus sueños en el pelotón. Todo iba rodado, los títulos y la trayectoria. Pero, paradójicamente, después de alcanzar lo más difícil, después de hacerse un hueco en el pelotón profesional, llegó un frenazo inesperado: «Debía estar contento, era un objetivo logrado después de tantos años de trabajo. Ahí, sin embargo, empecé a dejar de disfrutar».

Los síntomas y las dudas asomaron antes, si bien entonces no creyó que fuesen tan concluyentes. Remiten a los dos años en Pamplona en el equipo aficionado del Lizarte, antes de dar el salto al primer plantel, el Kern Pharma: «Llevábamos una vida casi como profesionales y pensé que era algo puntual».

Una vez que dio el salto, constató que no era una crisis pasajera: «Ahí empecé a dejar de disfrutar del ciclismo, a meterme mucha presión, a pensar que después de llegar tan lejos no podía fallar».

Ese deseo de no defraudar lo extendió a su círculo de conocidos: «La gente que te quiere y que te apoya siempre te pregunta, quiere que llegues a lo mejor, y eso también te acaba afectando. Incluso a la hora de comer, porque notaba una gran ansia y un ciclista debe cuidar mucho sus hábitos alimenticios».

Martín Bouzas se siente liberado, contento de haber dado el paso: «Es una decisión firme y así se lo comuniqué al equipo. Mis compañeros fueron los que menos se sorprendieron. Pasamos mucho tiempo juntos y veían que no iba a gusto».

Adiós a los pedales y reencuentro con los libros para preparar una oposición

Martín Bouzas ha dicho adiós a los pedales y hola al reencuentro con los libros. Está en pleno proceso de cambiar los hábitos del entrenamiento por los del estudio, para preparar oposiciones. Espera adaptarse bien.

«Hice el bachillerato —recuerda— y aprobé la selectividad. En ese momento decidí dejar las aulas para centrarme en la bicicleta». Ahora invierte los términos: «Siempre tuve en mente lo de las oposiciones, como hicieron mis hermanos y mi madre». De hecho, no se plantea, al menos de momento, la opción de la Universidad: «Creo que antes me decidiría por hacer un ciclo de formación profesional».

La renuncia al pelotón profesional no quiere decir que se olvide por completo de la bicicleta: «Es algo que se lleva dentro. Dejé de disfrutar de lo que hacía, que es por lo que empecé en el ciclismo. Pero me gusta».

Otra cosa es pedalear sin obligaciones, y asegura que para los amigos no será tan difícil seguirle el ritmo porque «se pierde rápido la forma».

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