La amenaza constante del covid obliga a Chapela a dejar el Dicsa Modular Cisne

El jugador dirige su propio negocio y lo ve» incompatible» con otro aislamiento


Pontevedra / La Voz

La amenaza de nuevos confinamientos ha obligado a David Chapela a dejar el Dicsa Modular Cisne cuando todavía estaban empezando a saborear el ascenso a Asobal. No ha sido una decisión fácil, pero el jugador compagina su faceta deportiva con la profesional, concretamente, con la empresarial y tener que estar aislado le supone un enorme hándicap en su día a día. Después de estos ocho días de confinamiento tras el partido del Cuenca, Chapela reflexionó y ayer comunicó al club su decisión de dejar de forma definitiva el balonmano. «Dejo una puerta abierta por si más adelante esto cambia y el Cisne me necesita, estoy en deuda con el club», apuntó el jugador, uno de los pilares del equipo por su experiencia en Asobal.

Él, Villamarín , Gonzalo Carró y Pombo son los cuatro jugadores con mas bagaje en la categoría, algo que los convierte en piezas claves para el engranaje del juego. «Inevitablemente era complicado seguir, no me queda otra opción que dejar el equipo, corremos el riesgo de que nos puedan volver a confinar», señaló el jugador, que reconoce que «fue una decisión durísima porque siempre intentas hacer lo correcto, pero en este caso hay que ver más allá».

La dificultad para compaginar su faceta laboral con la alta competición ya se sabía desde el principio. Su renovación en el equipo fue una de las más peleadas este año cuando se confirmó que jugarían en la élite del balonmano nacional. Él sabía que poder estar al máximo en su faceta como entrenador personal en su centro y jugar en Asobal suponía hacer un puzle cada día. «Hasta ahora lo intentaba compaginar, salía corriendo del trabajo y la chica que está conmigo allí me cubriría. También lo hacía cuando viajaba o trabajaba entre semana, pero con estos confinamientos, ya no se puede», lamenta.

Hace unos días, ya optó por no jugar. El Cisne viajó a Pamplona para enfrentarse al Anaitasuna, pero antes de empezar el partido se supo que el Benidorm, rival anterior del conjunto pamplonés, estaba en cuarentena por un positivo. «El Cisne nos dio la opción de no jugar, obró bien al dejamos decidir si queríamos o no jugar y yo opté por no hacerlo», reconoce Chapela. Hay más jugadores en el equipo que compaginan el deporte con su trabajo, pero solo él es autónomo.

Llegó en verano del 2019

Chapela llegó al club en el verano del 2019 procedente del Cangas. Optó con regresar al conjunto pontevedrés para poder compatibilizar ambas facetas. Durante su presentación en el Colegio Los Sauces reconocía que «el Cisne me da las condiciones para jugar, hacer un máster y trabajar». Dio un pasó atrás y en es momento optó por la División de Honor Plata después de años en la élite defendiendo la camiseta del Teucro y del Cangas. Esa, además, es la filosofía del club, que siempre facilitó las cosas para que sus jugadores pudiesen compaginar el deporte con los estudios o una carrera laboral. Y sigue haciéndolo. Entrenan a última hora de la tarde cada día y apenas realizan dobles sesiones, algo muy extendido en los equipos de esta categoría.

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