El torneo empieza ahora para Rafa Nadal

DEPORTES

IAN LANGSDON

05 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

ada año a finales de junio, Rafa Nadal llega a Wimbledon y se tensa de cara a los primeros partidos sobre el verde. Mientras la hierba aguanta con solo un cierto desgaste y sus automatismos no se adaptan definitivamente a la superficie que en teoría debería resultar más hostil para su estilo de juego, aumenta el peligro de una derrota. Conforme avanzan los partidos en Wimbledon, por paradójico que parezca, suele aumentar su fiabilidad, aunque enfrente también crezca el nivel de sus rivales.

En este otoño extraño de la pandemia, Roland Garros entrañaba un peligro parecido para Nadal. Las nuevas bolas menos sensibles a sus efectos, la pérdida de algunas de sus habituales rutinas para permanecer en la burbuja que marca la organización, la ausencia de público, el tiempo desapacible que enfría las bolas y modera el bote endiablado de la derecha que el mallorquín enrosca como no hace nadie... Hasta el viento, que Nadal gestiona gracias a la fiabilidad de su propuesta, jugando con márgenes de error, desaparece ahora cuando la pista central se cierra. El torneo comenzaba con demasiados cambios e incertidumbres.

Consumida la primera semana de Roland Garros, Nadal parece cómodo sobre la pista, gobierna los partidos y ha ido rodándose después de una justísima preparación de solo tres partidos en Roma tras nueve meses sin competir. No ha cedido un set, no ha pasado apuros, ni ha tenido rival. Pero -y aquí terminan las buenas noticias-, tampoco tuvo jugadores de fuste enfrente.