Lopetegui le gana la pizarra a Koeman, pero el Sevilla no remata

Miguel Olmeda COLPISA

DEPORTES

ALBERT GEA

El Barcelona empata un partido en el que sufrió para tener la posesión y en el que sus atacantes aparecieron con cuentagotas

04 oct 2020 . Actualizado a las 23:51 h.

En su tercer partido oficial en el banquillo del Barcelona, Ronald Koeman se dejó sus dos primeros puntos, encajó su primer gol y recibió su primera lección táctica de la mano de Julen Lopetegui. La buena noticia para el neerlandés es que superó el examen de la reacción: su equipo no tardó ni dos minutos en neutralizar el 0-1. Tan pronto como encajó, en el 8', se rehízo, en el 10', e incluso pudo remontar, en el 20'-. Pasan las jornadas y se van descubriendo señas de identidad del conjunto azulgrana. La actitud es la que más destaca en la comparación con la versión de la anterior temporada. Aunque ante el Sevilla el Barça mostró eso y poco más. Sacó un empate y gracias.

Algo que no ha variado con el cambio de técnico en el Camp Noy es la fragilidad en los saques de esquina. El Sevilla de Lopetegui, equipo trabajado donde los haya, penalizó la debilidad. Hizo del históricamente mal llamado gilicórner un peligro difícil de defender. Jordán para Suso y el extremo zurdo, al corazón del área. La primera la cazó Ocampos, alto. La segunda no la remató Kounde, pero sí que impidió que Frenkie de Jong despejase con contundencia. Precisamente, de eso fue sobrado su tocayo, Luuk, para fusilar a Neto a quemarropa y adelantar a los hispalenses.

El gol del héroe de Colonia premiaba un arranque valiente del Sevilla, que le robó la posesión al Barcelona en el Camp Nou y cuando el conjunto local la recuperaba corría hacia adelante para hacerla suya de nuevo. Un cursillo exprés de los fundamentos que se piden para entrenar en el banquillo de un grande. A Lopetegui le echaron sin tiempo para demostrarlo en las dos oportunidades que tuvo antes de llegar a Nervión.

Sin tiempo para digerir la ventaja, el conjunto hispalense se vio de nuevo como al inicio. Tuvo culpa el Barcelona por buscarlo, pero más todavía el Sevilla por permitirlo. Concedió a Messi el tiempo y el espacio para pensar y lanzar, solo en el centro del campo. Y a Jordi Alba toda una banda para correr en libertad. Como si no los conocieran al uno y al otro, que se encuentran casi sin mirarse desde hace casi una década. Jesús Navas y Bono trataron de enmendar el error grupal, pero ni el lateral despejó con contundencia ni el portero salió con decisión. Uno por otro, la casa sin barrer y el resultado, un balón muerto en el interior del área que Coutinho aprovechó para marcar su primer gol en su regreso a la Ciudad Condal.

La igualada no cambió un ápice la pizarra de Lopetegui. El guipuzcoano le birló las tizas a Koeman, que solo pudo crear peligro con fogonazos de sus cuatro delanteros. No es poca amenaza, pero esta vez Ansu Fati no metió las dos que intentó desde la frontal, a Messi se le escapó un zurdazo de los suyos al que le faltó rosca y Griezmann, solo ante Bono, falló en el control y, consecuencia, en la definición. La más clara del Sevilla vino en la cabalgada con centro al área pequeña que Navas lleva ejecutando desde hace 15 años, aunque le faltó un delantero que embocase el peligroso envío. Fernando se estiró para rematar como buenamente pudo. No fue suficiente.

Reacción final azulgrana

Cumplida la hora de partido, Koeman movió el banquillo en busca del pulso que le faltaba a su equipo, mucho menos enérgico que en las dos primeras jornadas. Griezmann volvió a ser sacrificado, esta vez junto a Ansu Fati, para dar cabida al desequilibrio de Pedri y Trincao. Lopetegui, que olía sangre, dio entrada a Munir y En-Nesyri. En su primera intervención, el marroquí tuvo la mejor ocasión de la segunda parte: le comió la tostada a Sergi Roberto, ganó la línea de fondo y dio un pase atrás que Araujo despejó malamente al larguero. En la segunda, En-Nesyri cabeceó alto en el segundo palo.

Consciente de que con ese guion tenía más papeletas para perder un punto que para ganar dos, Koeman retiró a Coutinho para incluir a Pjanic. El Barça necesitaba el balón que movía a su antojo el Sevilla y lo recuperó. Las fuerzas no acompañaban, pero pese a la imprecisión el equipo azulgrana encontró las ocasiones de darle la vuelta al partido definitivamente. Messi apareció en la posición del 10 para canalizar los ataques y probar fortuna desde la frontal. Incluso pudo sacarle un penalti a Diego Carlos, que fue al límite con acierto en el descuento. Trincao y Frenkie de Jong tuvieron las suyas, aunque ninguno acertó a batir a Bono.

El Barcelona y el Sevilla se dejan sus dos primeros puntos del campeonato antes de la ventana de selecciones, y pese a haber disputado dos partidos menos que la mayoría de los equipos, ya están en posiciones de Liga Europa, con el liderato del Real Madrid a un triunfo de distancia.