Así entrena la élite en la era covid

Grupos burbuja inamovibles para entrenar y test serológicos cada 15 días


pontevedra / la voz

El Centro Galego de Tecnificación Deportiva (CGTD) es una especie de micro mundo en el que cada deporte trabaja en una comunidad burbuja en convivencia con doce disciplinas y donde el médico evalúa cada 15 días con una prueba serológica si están en contacto con el virus. Minimizar los riesgos pasa por un control extremo y una desinfección casi quirúrgica. En este espacio se profesionalizan los cachorros de la élite deportiva de Galicia. Este año les ha tocado convivir con el covid. Y ellos lo aceptan como un reto más en sus carreras. Las puertas acristaladas de la entrada de Padre Fernando Olmedo ya advierten de que al cruzarlas comenzará una trazabilidad sobre dónde, cómo y con quién está cada deportista. Unas líneas verdes para entrar y rojas para salir con un dispensador de gel al fondo te llevan hasta la recepción y te conducirán por todo el recinto, donde además, hay marcas en el suelo para recordar que se mantenga la distancia de seguridad. «Controlamos a todos con nombres y apellidos y los grupos con los que entrenan, tanto si son de una sección del CGTD como si es un club externo. No entran deportistas sin saber quiénes son», apunta el director del centro, Jesús López. En su cabeza está el protocolo, pendiente de aprobar por la Xunta, de cómo se debe de actuar. A partir del lunes se pondrá a prueba. Será cuando ya coincidan en el centro los 105 deportistas de tecnificación y los 65 de rendimiento.

Pero, ¿cómo ponen freno a los posibles contagios? Han tenido que acortar los entrenamientos para que quede media hora entre una sesión y la siguiente para desinfectar. En pista o en el gimnasio no podrá haber más de 25 deportistas, aunque en estos días la cifra se reduce a diez por ser Pontevedra una de las áreas sanitarias con restricciones. «Hemos tenido que rehacer muchos horarios porque hay 12 vestuarios y no tenemos capacidad de desinfección inmediata en todos al mismo tiempo», apunta Jesús López, quien recalca que los más exigentes son los de rendimiento, los deportistas profesionales. Aquí entrenan a diario Gómez Noya, Pablo Dapena, la luchadora Lidia Pérez, Bea Gómez o piragüistas en plena carrera olímpica. «Tenemos que ir adaptándonos poco a poco, la preparación física la hacemos al aire libre», apunta Alexander Kachalev, entrenador de lucha. La mascarilla es obligatoria en todo el recinto, incluso en las zonas de entrenamiento. Y es que para acceder a gimnasios o pistas tendrán que hacerlo acompañados de su entrenador en grupos burbuja que son inamovibles. Cualquier cambio debe aprobarlo la dirección. Se trata de reducir los contactos. En la residencia comparten habitación chavales de la misma disciplina, que también se deben sentar juntos en el comedor y compartir vestuarios. Los únicos que no se podrán duchar en ellos son los de natación. «Las duchas son comunes y eso está prohibido», apunta Jesús López, que dirige este micro universo en el que cada deporte es un mundo.

Higiene y mascarilla, una nueva forma de entrenar 

Son poco más de las doce de la mañana cuando salen del tapiz los taekuondistas. Mascarilla en la cara y zapatillas en la mano después de la obligada desinfección de la salida. Detrás de ellos aparece su entrenadora, Belén Asensio. Es rotunda. «Competir con mascarilla es igual que hacerlo en altitud, así que hay que ir metiéndolo de forma progresiva para que se acostumbren», apunta. Están así la hora y media de entrenamiento. Les cuesta, pero todos coinciden en que esta es la nueva normalidad y cuanto antes se adapten, mejor. «Nosotras hemos tenido que reducir los combates de cuatro minutos a uno», apunta la yudoca Alicia López, que está en su tercer año en el CGTD. «Se non, morremos», añade Lucía Pazos. En lucha, los entrenamientos han tenido que prescindir de esparrin de fuera y las sesiones serán en grupos estables de convivencia.

Y, ¿qué ocurrirá cuando los deportistas salgan fuera a competir? Cada vez que viajen fuera de Galicia, se someterán a test serológicos a la vuelta, además del que el CGTD hace cada 15 días. La dirección del centro reconoce que el mayor temor está en las fiebres de los deportistas, un síntoma que puede obligar a activar protocolos aún cuando no estén vinculadas al covid. «Es el miedo que tenemos, el médico es el que este año va a atener más trabajo», apuntan desde el Centro Galego de Tecnificación Deportiva.

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