13.000 niños gallegos jugarán con mascarilla en la vuelta del baloncesto

La federación autonómica prefiere reanudar la actividad con restricciones a la suspensión total de la temporada, una posibilidad que llegó a barajarse


Más de 17.000 jugadores de baloncesto aficionado prepararán, con suerte a partir de la próxima semana, su bolsa para regresar a los entrenamientos. Pantalones cortos, camiseta de entrenar, zapatillas de básquet... Y mascarilla. De esos 17.000 y pico, unos 13.000 son niños en edad escolar.

A nadie le gusta, todos coinciden en que la medida está lejos de ser la ideal, pero competir y entrenar con la mascarilla puesta es la mejor solución que han encontrado en la Federación Galega de Baloncesto para evitar la propagación del covid, salvar la temporada y, al mismo tiempo, ajustarse a las nuevas normativas para la actividad física publicadas por la Xunta de Galicia en el DOG el pasado viernes 18 de septiembre. «Llevamos seis meses sin que los niños puedan competir, sin que los niños puedan convivir con los valores del deporte. Entendimos que el uso de la mascarilla es una solución. No voy a decir que se juega mejor con mascarilla que sin ella, pero era la forma de poder volver», explica Francisco Martín, presidente de la federación.

La mascarilla era una de las tres soluciones propuestas en la reunión de la junta de la Fegaba y fue aprobada por unanimidad con respecto a las otras dos posibilidades que estaban sobre la mesa, La primera, seguir los pasos del fútbol y realizar test PCR a los jugadores, algo inasumible económicamente para familias y clubes. La otra, una opción que se estudió, la de cancelar las competiciones y echar el cierre a la campaña 2020-2021 sin siquiera haberla comenzado.

«Es algo que estuvo sobre la mesa —reconoce el presidente del básquet gallego—. Lo más fácil hubiese sido decir: ‘‘no hay competición y ya está, nos olvidamos’’», explica asegurando que si se hubiese buscado el riesgo cero, ese hubiese sido el camino. «En mi posición, hubiese sido la salida más cómoda: no asumir ningún riesgo. Pero el deporte no es exclusivamente la competición, hay que verlo como también un aspecto de convivencia, social y de formación de valores», argumenta Martín.

Efectivamente, los problemas no serán pocos a la hora de organizar las competiciones. A la reforma de los protocolos, que deberían quedar aprobados esta semana por la Secretaría Xeral para o Deporte, se suman los distintos ritmos de las administraciones locales —encargados de abrir al público buena parte de las instalaciones— y de los propios colegios —que tienen restringidas las actividades extraescolares y su participación en las diferentes ligas es todavía un asunto pendiente—.

Empezar a jugar en noviembre

Las distintas fases de ascenso que se iban a jugar durante el próximo mes de octubre se tuvieron que aplazar, y ahora el nuevo horizonte, con trazas de ser el definitivo y con el aval de Sanidade, es empezar a competir en el mes de noviembre y que las más de 17.000 licencias de las que dipone en Galicia —5.000 más que hace una década— puedan seguir creciendo.

Los federados siguen estables

Desde la federación gallega de baloncesto aseguran que no han diagnosticado un retroceso en el número de deportistas federados para este curso como consecuencia de un posible miedo a la práctica deportiva en plena pandemia. «Para las fases de ascenso se habían apuntado quince equipos en categoría júnior y otros trece en categoría cadete para ocupar las plazas libres, no hemos notado diferencias con el año pasado», comenta su presidente Francisco Martín.

Pausas para la hidratación y el descanso y un problema con los árbitros

Para el nuevo curso se exploran también posibles modificaciones en el reglamento para paliar las consecuencias que podría tener la práctica del deporte con mascarilla. «Como el baloncesto es un deporte en el que podemos pedir tiempos, cambiar jugadores, y volver a entrar, nos hemos planteado la posibilidad de establecer un parón para el cambio de mascarilla, beber agua para que los chavales puedan jugar, que es lo fundamental. Es lo más seguro y eficaz», entiende el presidente de la federación gallega.

Desde el ente están en contacto constante con la federación madrileña, donde ya se aplica la práctica deportiva con la mascarilla. «En Madrid está funcionando, porque estoy en contacto con el presidente y el secretario general, y todos nos dicen que, aunque sea un incordio, están compitiendo y haciendo deportes, que es de lo que se trata», analiza Francisco Martín que explica también que es lo más seguro y relata el caso al que se tuvo que enfrentar la federación de balonmano con un joven que dio positivo y, gracias a la mascarilla, no contagió a ninguno de sus compañeros. «Como todo en la vida tiene pros y contras, pero nos damos cuenta que es lo más eficaz para evitar el contagio. Que es un incordio, totalmente de acuerdo. Si acertamos o nos equivocamos, el tiempo lo dirá», zanja.

Está por resolver el problema arbitral. El uso de mascarilla es incompatible con el del silbato y será necesario proveerse de sistemas electrónicos para ellos.

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