Puente de oro para Bale

El Madrid ultima la salida por la puerta de atrás de su estrella como cedido de vuelta al Tottenham para aliviar su costosa ficha

Bale celebra uno de sus goles al Liverpool en la final de la Champions del 2018
Bale celebra uno de sus goles al Liverpool en la final de la Champions del 2018

El refranero sostiene que a enemigo que huye, puente de plata. Es decir, cuando un contrincante abandona, conviene darle facilidades para que se marche tranquilamente. Algo así deseó Zidane para Bale en la pretemporada del 2019 «por el bien de todos» y, catorce meses después, está a punto de hacerse realidad. Salvo giro de última hora, el expreso de Cardiff regresará en préstamo al Tottenham, que ahora compartirá con el Madrid su costosísima ficha, estimada en unos 35 millones de euros brutos, 17 limpios, por temporada. Queda por ver cómo se resolverá el otro año que aún le queda al galés de vínculo con su club, pero será una operación muy distinta a la que le había traído por unos 101 millones de euros a la Liga en el 2013, cuando se convirtió en el fichaje más caro abonado nunca en el Bernabéu.

Su salida se tornaba prioritaria e irremediable, aunque ha tardado mucho más de lo esperado por el Madrid. No había ningún club que pudiese hacer frente a su sueldo y el futbolista se aferraba a su contrato para continuar, por lo que ahora el club, en el que se había convertido en un bulto sospechoso, le abre la puerta de atrás, al tiempo que le tiende puente de oro para resolver una situación se había convertido en un auténtico quebradero de cabeza en el año de la pandemia.

Se quita así de en medio a un futbolista de 31 años muy devaluado, tan lastrado por las lesiones como arrinconado por la hinchada, y que ya ni se esforzaba por disimular que había apartado a un segundo plano su carrera como jugador de relevancia. Solo cuando no fue convocado para la vuelta de octavos de Champions contra el City, dio un paso que no había iniciado hasta ahora: pedir públicamente su salida y hasta acusar al Madrid de no haberle permitido marcharse antes.

Es cierto que Bale levantó cuatro Champions y hasta protagonizó algunas de las mejores fotografías de una de las épocas más laureadas del club, con aquella galopada al Barça en la Copa, los goles al Atlético en Lisboa, o la chilena al Liverpool. Sin embargo, su éxitos siempre se vieron emborronados por una musculatura de cristal, de la que rezumaba el secreto a media voz de su poco afán por cuidar esas magníficas condiciones físicas que un día lo habían elevado a la condición de futuro Balón de Oro y delfín de Cristiano.

Pese a ello, y a sus desconexiones en los partidos, con 105 tantos y 68 asistencias en todas las competiciones, destaca como el tercer máximo artillero y asistente del Madrid desde el 2003, solo superado por el portugués y Benzema. Pero aquel posado entre bromas junto a sus compañeros de selección con una pancarta en la que se leía «Gales, golf, Madrid, en este orden» acabó por sentenciarlo a la vista de los aficionados y de un Zidane que apenas lo alineó en 1.200 minutos la temporada recién concluida.

Lo rescata el mismo Tottenham del que Bale procedía, pero ahora acuciado por enmendar la línea descendente que lo llevó a clasificarse por los pelos para la Liga Europa el curso pasado, o abrir este en la Premier inglesa con una derrota en casa contra el Everton de Ancelotti y James Rodríguez. Según MailSport, los Spurs pagarán prácticamente la totalidad de la ficha del jugador, que se espera que este mismo viernes viaje a Londres. Con la llegada de Bale, Mourinho se hace con un jugador largamente ansiado, pues ya lo pretendió cuando entrenaba en el Bernabéu y, de nuevo, preguntó por él durante su etapa en el Manchester United. Ahora, el galés deja de ser un problema para el Madrid.

 Acuerdo para el traspaso de Reguilón por 30 millones con opción de recompra

Después de librarse del colombiano James o colocar al mejor postor a perlas de la cantera como Achraf u Óscar Rodríguez, Bale abandona el Madrid con destino al Tottenham junto a otro joven valor del club como Sergio Reguilón. El traspaso del joven lateral zurdo dejará en las arcas unos 30 millones de euros, aunque los blancos se guardan una opción de recompra en los dos próximos años, por 35 y 40 millones. Los dos futbolistas pasaron este jueves el pertinente reconocimiento médico en las instalaciones de Valdebebas, según el canal Vamos, de Movistar Plus.

Reguilón, de 23 años, abandona el club después de que Zidane no contase con él, pues prefiere en su posición a Marcelo (32 años y al que le quedan esta y otra temporada más de contrato) y Mendy (25). No le valió ni su buen debut en las filas blancas de la mano de Solari, ni tampoco la brillante última campaña que protagonizó como cedido en el Sevilla, donde destacó como uno de los mejores del equipo hispalense en la conquista de la sexta Liga Europa y hasta fue elegido por Luis Enrique en la última convocatoria de la selección española.

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