Una Liga Endesa impasible

La incertidumbre sobre el futuro de Campazzo en el Madrid y, por tanto, el favoritismo del equipo de Laso marca las horas previas de una ACB que da comienzo mañana


Arranca la ACB más imprevisible de todos los tiempos. Impasible ante la mutación que obliga a ejercer el covid-19 a todos los implicados. Sin público. Con dudas en las fechas de finalización, con un cuadro impar en el número de participantes y con la guinda añadida del caso Facundo Campazzo. Sin duda alguna, una liga muy diferente.

Arrancamos por el final. Campazzo. Un verano más que movido para el base argentino. La NBA. Los cantos de sirena. El jugador más volcánico de la liga. No sabemos si partirá o se queda en el Madrid. Puso Facu todas sus virtudes para que la era Laso sumase su vigésimo título con la Supercopa en Tenerife. Una locura los números de Pablo.

Volver era ganar. Así definió la ACB la fase final excepcional de Valencia, donde el Baskonia coronó y ejerció de un aspirador industrial a todo aquel que los de Dusko Ivanovic se llevaron por delante. Sobre todo, al Barcelona de Pesic. Llega Saras. Muchos tics de su era triunfante en el Zalgiris. Su casa. Control absoluto de la situación.

Lleva Jasikevicius dos derrotas en dos finales. La Copa catalana frente al Andorra y la Supercopa ante el Real Madrid. Pero va de frente. Lo dice claro. Compiten pero eso no es suficiente en esa casa. Es el todo o nada. Reconstruye el equipo por el base. La llegada de Nick Calathes da un pedigrí enorme al equipo. Mirotic no puede ser la única llave para llevarse una liga ante un Madrid tan rodado.

El segundo escalón

Son los trasatlánticos. Tras ellos, como siempre en ese segundo escalón, dos clubes muy serios: el Baskonia y el Valencia. Los de Vitoria dan una vuelta de tuerca. Y antes de empezar ya han tenido que cambiar un jugador por asuntos de pasaporte. Tiene Ivanovic un reto mayúsculo. Muchas escaleras por subir. El Valencia huele muy bien. Reemplaza a Alberto Abalde de forma muy interesante y sigue con su proyecto Ponsarnau. Son los taronjas un equipo más físico que hace unos meses.

Y entramos al tercer vagón, donde el Unicaja, el Gran Canaria, el Andorra, el Tenerife y el Burgos son aspirantes férreos y obligados en la lucha por las plazas de play-off. Cabe resaltar el enorme papel de un equipo como el San Pablo Burgos. Ambicioso. Creciendo sin parar desde hace 3 años. Sin miedo al abismo. Con idea muy fija.

Y, antes de entrar en el grueso del pelotón, destacamos al Joventut de Badalona. La inversión económica de los catalanes es manifiesta. Ante Tomic y Pau Ribas pasan de la trinchera azulgrana a los verdinegros. Un club que es bandera del baloncesto, de la formación, de los valores de creer en la cantera. Pasa del abismo de su casi desaparición económica hace un par de años a lo que desea alcanzar esta temporada. La presión. Veremos como se llevan tantos cambios.

El vagón de cola

Y ahora los 9 restantes. El Obra. Nuestro Obra. Un nuevo año marcado por dos aspectos. Como siempre, revolución importante en la plantilla y la ausencia de público. Este es un elemento importante. Notable. Jugar sin respaldo. Sar ha dado muchas victorias a lo largo de estos años. El covid-19 propone nuevos retos. Mucho que analizar. Baloncesto a través de las pantallas.

Profesionales sometidos a exigencias mentales

Esta pandemia exigirá el límite de todos nosotros. No sabemos si jugaremos cada fin de semana. Si tendremos que aislarnos 15 días. Si un positivo por covid frenará la buena o mala racha del equipo. Somos un mar de dudas. Una pelea mental que servirá para analizar muchas situaciones posteriores.

Seguro que veremos suspensión de partidos a lo largo de este año. Imposible mantener limpios los equipos durante 9 meses. Habrá alteración de entrenamientos, de métodos, de asimilación de conceptos. No hay otra. Tendremos que buscar superar esa llamada nueva normalidad. Todos: entrenadores, jugadores y directivos.

Pabellones vacíos. Test frecuentes. Vivir con miedo al contagio. Enfrentarse a cada fiebre, a cada dolor de pecho o tos, al contacto diario de tu familia, de tus hijos en el colegio o simplemente saber que debes estar más atento y al límite que nunca. Una batalla mental diaria.

A nivel físico, a nivel técnico-táctico, un parón colectivo de 10 días será una vuelta de tuerca. Control del tiempo de juego, cargas en los entrenamientos, reposo. Insisto en la dureza mental de los grupos. Mucha cohesión. Mucho teambuilding.

La ausencia de los aficionados también será notable. Ese extra que dan cada vez que los notas cerca, servirá para analizar muchas cosas en la cabeza de los profesionales. Una ACB nunca jamás vista. Así será.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Una Liga Endesa impasible