Los Alpes separan a Eslovenia del Tour

Las tres etapas que vienen son el examen final para Roglic y el Jumbo, frente al talento de Pogacar y con Landa metido en la lucha por un lugar en el podio


COLPISA

A la segunda jornada de descanso los ciclistas llegaron laminados. Como si les hubiera pasado un rodillo por encima. Eso sucedió. El equipo Jumbo de Roglic funciona como una apisonadora. Coloca a Van Aert, un ganador de la Milán-San Remo, al frente en los puertos y disipa cualquier atisbo de rebelión. Sólo un vecino de Roglic, el también esloveno Pogacar, parece con fuelle para saltar esa valla. «Daré todo lo que tengo», avisa el debutante. Los otros, Urán, López, Yates, Porte, Landa y Mas, miran sus potenciómetros y comprueban que van al límite a rueda de los gregarios de Roglic. Así ha sido el guion de las dos primeras semanas del Tour. Queda la tercera. Los Alpes. La cordillera que separa al Tour de su traslado a Eslovenia. Para evitarlo, alguien tendrá que hacer descarrilar el tren del Jumbo.

Espacio hay. Quedan tres etapas alpinas, mañana, pasado y el jueves, antes de la contrarreloj del sábado, que incluye la subida a la Planche des Belles Filles. Las tres jornadas de montaña se ciñen a un kilometraje similar, sobre 170 kilómetros. A este Tour le ha faltado un maratón. Una etapa colosal, antigua, larga, cansina, hecha para resistentes. El formato actual prima a los corredores explosivos. Antes de su hundimiento, Bernal repetía que sus datos de potencia en esta edición eran como los del año pasado, cuando ganó el Tour. Y ni así le daba para seguir a Roglic y Pogacar.

El dúo esloveno tiene la carrera en su mano. Roglic, líder, le saca 40 segundos a Pogacar. Puede bastarle para la 'crono' final, pero no es tiempo suficiente para confiarse, y menos ante un prodigio como Pogacar, debutante sin complejos. Si ellos no bajan el nivel, a los demás parece quedarles la lucha por la tercera plaza del podio. Urán, López, Yates, Porte y Landa están en apenas un puñado de segundos, con Enric Mas un minuto más lejos. «Yo no tengo presión», dice Urán, que ya ha subido al podio. «Sigo en la pelea», avisa 'Supermán' López, al que más perjudica la 'crono'. «Lucharé por el podio», insiste Landa, que el domingo volvió a tener molestias en el psoas, el músculo que le tortura la espalda. «Ha estado con el osteópata. Ya está bien», calman en su entorno.

A todos les quedan los Alpes. En defensa o en ataque. La etapa de este martes acaba en Villard-de-Lans, escenario de dos victorias de Perico Delgado (1897 y 1988). Antes se suben dos puertos de segunda y uno de primera, Saint Nizier (11 kilómetros al 6,5%). Pero el foco está en la siguiente jornada, entre Grenoble y el col de la Loze. Es la etapa más alta, con las ascensiones a la Madeleine, a 2.000 metros de altitud, y el final en la Loze, un camino asfaltado que sube desde la estación de esquí de Meribel hasta los 2.304 metros. Territorio colombiano. Donde falta aire. La Madeleine (17 km. al 8,4%) y la Loze (21 km. al 7,8%, con los cinco últimos al 10% de media) son el gran reto que a este Tour le falta por afrontar.

Como última baza quedará el jueves el encadenamiento de las cimas del Roselend, Saisies, Aravis y Plateau de Glieres (6 km. al 11,2%), que tiene un tramo sobre tierra. Era una montaña de maquis. De rebeldes. Para apartar a los eslovenos hará falta una revuelta en este Tour. Espacio hay si el rodillo del Jumbo no aplasta también el mapa alpino.

El pelotón vuelve a estar pendiente de los PCR 

Los 156 ciclistas que siguen en el Tour pasaron este lunes otra prueba PCR. El martes, antes de la salida de la decimosexta etapa, se sabrá si alguno está infectado por el coronavirus y si hay equipos excluidos de la carrera (con dos casos, una escuadra deja el Tour). Además, regresará a la ronda su director, Christiam Prudhomme, que hace una semana dio positivo y ha tenido que estar en cuarentena. Antes, eso sí, tiene que superar un nuevo test.

En paralelo a la competición, el Tour corre contra la pandemia. Su misión es llegar a París. En un año sin Juegos Olímpicos ni Eurocopa de Fútbol, la Grande Boucle es un símbolo firme ante el Covid-19. En la primera jornada de descanso se detectaron cuatro positivos entre los miembros de los equipos. Ninguno era corredor. Además, también estaban contagiados un trabajador de la organización y Prudhomme. Todos dejaron la carrera.

La Unión Ciclista Internacinal, el Tour y las autoridades francesas han decidido poner el contador a cero y no contabilizar esos casos positivos en esta segunda ronda. Así, los cuatro equipos afectados por un caso, Ineos (Bernal), Mitchelton (Yates), Cofidis (Martin) y Ag2R (Bardet, ya retirado) parten como todos los demás. Pueden tener un positivo, pero si registran dos se van a la calle tan cerca de París.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Los Alpes separan a Eslovenia del Tour