Pablo Carreño se cae a solo dos peldaños del cielo en el US Open

Barrió a Zverev en la primera parte de la semifinal, pero sucumbió después ante el demoledor saque del perseverante alemán


El tenista español Pablo Carreño no pudo clasificarse para la final del US Open, segundo grand slam de la temporada, después de ver cómo se esfumaba un triunfo que acarició con 2-0 a su favor, pero terminó cediendo ante el alemán Alexander Zverev, quinto favorito en Nueva York, en un partido que rozó las tres horas y media de duración (3-6, 2-6, 6-3, 6-4 y 6-3).

El asturiano tuvo en su mano el salvoconducto que le llevaba a la final más importante de su carrera, pero Zverev despertó cuando tuvo que hacerlo, olió la sangre e impidió que Carreño jugase por el primer grande de su carrera. Lo hará el alemán a sus 23 años, quien también se estrenará en una cita que lucirá nuevo campeón.

Las ausencias de Roger Federer y Rafa Nadal, y la eliminación de Novak Djokovic por el pelotazo a una juez de línea, dejaron un cuadro abierto donde los menos habituales han intentado sacar tajada. Y Carreño estuvo muy cerca. Su comienzo fue inmejorable, bailó sobre la pista, fue paciente y sometió a Zverev en las dos primeras mangas.

El de Gijón jugó con la concentración desde el arranque, muy fiable con su servicio, pronto quebró el del germano. Al cuarto juego la balanza se había desequilibrado y puso de cara el acto inicial. Carreño no perdonó y cerró el primer set con un cómodo 6-3, fruto de su juego desde el fondo de la pista y de su práctico revés.

Parecía no intimidar a Zverev, pero sí le desesperó en más de una ocasión. Carreño fue a más y se mantuvo metidísimo en el segundo asalto. Rompió a la primera y confirmó la rotura en el juego posterior. El 2-0 dio paso al saque del alemán, que acabó entregando el 3-0 con la quinta doble falta de la noche. El partido cumplía el guion soñado por el pupilo entrenado por Samuel López.

Carreño siguió disfrutando para estampar el segundo set en el marcador con un juego brillante y sin más sobresaltos que los coletazos finales de Zverev para maquillar los guarismos. El 6-2 final dejaba muy cerca el billete para la final del domingo, pero fue entonces cuando el tenista de Hamburgo renació de sus cenizas.

Zverev encontró petróleo en dos saques de Carreño que le pusieron 4-2 y el partido cambió por completo. El sueño de emular a Orantes, Santana, Ferrero y el propio Nadal, vigente campeón del US Open, comenzaba a alejarse de forma asombrosa. El alemán subió su nivel y recortó distancias en una reacción que alteraría el resultado final.

El rubio espigado volvió a aplicar la misma receta en el cuarto envite. Buenas derechas y mayor confianza con su servicio. A Carreño se le agotó el revés y comenzó a mostrar dudas en cada punto. Un contrabreak animó al asturiano, pero el 6-4 llevó el partido al quinto y definitivo set. La estadística decía que el de Hamburgo nunca había remontado cuando comenzaba perdiendo dos abajo.

Y la esta madrugada lo hizo, seguramente con su mejor tenis de todo el encuentro pese a la fatiga acumulada. La misma que hizo entrar al fisio a la pista para atender a Carreño antes de la batalla final. En el mismo momento que en los cuartos de final, pero esta vez el resultado fue distinto. Zverev apretó el acelerador hasta el fondo e hizo añicos el sueño de un valiente Carreño.

El perseverante alemán Zverev esperó desde ese momento al ganador Daniil Medvedev-Dominic Thiem.

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