Ewan se impone en el esprint más cerrado y Roglic sigue líder del Tour

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THIBAULT CAMUS | REUTERS

La clasificación general no sufrió cambios, con el esloveno Primoz Roglic al frente, con 21 segundos de renta sobre el colombiano Egan Bernal y 28 respecto al francés Guillaume Martin

09 sep 2020 . Actualizado a las 18:38 h.

En un esprint igualado y disputado entre los mejores velocistas del Tour, el australiano Caleb Ewan (Lotto Soudal), el cohete de bolsillo, logró el doblete imponiendo su poderío en la undécima etapa, disputada entre Châteralaillon-Plage y Poitiers, de 167 kilómetros, que mantuvo al frente de la general al esloveno Primoz Roglic (Jumbo).

Esprint espectacular, emocionante, resuelto por milímetros entre 4 guepardos a favor de Ewan, quien levantó los brazos con un tiempo de 4h.00.01, por delante de Peter Sagan, Sam Bennett y Wout Van Aert. La emoción se mantuvo, pero por otras causas.

Los jueces decidieron relegar a Sagan al último puesto del primer pelotón por propinar un cabezazo a Van Aert en pleno esprint, una acción peligrosa que posiblemente privó del tercer triunfo en este Tour al ciclista belga del Jumbo Visma. Por lo tanto, segundo fue Bennett, detalle importante en la lucha por el maillot verde.

Los favoritos a salvo en jornada tranquila, aunque los sustos nunca faltan. El español Ion Izagirre (Astana) sufrió una dura caída a 30 kilómetros de meta que le obligó a la retirada con fractura de clavícula.

El esloveno Primoz Roglic sigue firme agarrado al maillot amarillo, que defiendo con 21 segundos sobre el colombiano Egan Bernal (Ineos) y 28 respecto al francés Guillaume Martin (Cofidis), en el podio provisional. Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Superman López se mantienen en el top 10 y Mikel Landa, décimo, es el primer español a 1.42 minutos.

Ladagnous, un Quijote contra todos

No son habituales en el Tour las escapadas de un solo corredor, y menos desde el inicio. Pero siempre hay valientes que piensan que soñar es gratis. El francés Mathieu Ladagnous (Groupama-FDJ) se marchó de inicio nada más abandonar la inédita ciudad de Châtelaillon-Plage, sede de un festival internacional de cometas.

Como impulsado por el viento, cuan Don Quijote, el ciclista galo apretó los dientes para luchar contra un pelotón de 163 corredores que no se inmutó al ver desaparecer al aventurero en lontananza.

Ladagnous, un veterano corredor de 35 años nacido en Pau, trataba de ser protagonista dentro de un equipo que al perder a su líder Pinot para la general, ahora debe luchar por las etapas con los subalternos, y el modo heroico es un método como otro cualquiera.