El más difícil todavía del Liceo

Lucha contra las adversidades reforzando al máximo el primer equipo y buscando el ascenso del femenino y la permanencia del filial


Cada año que pasa al Deportivo Liceo se le complica más su existencia, y el club deportivo gallego más laureado de la historia se ve obligado a reinventarse. Este otoño del 2020 no podía ser una excepción. Aún lamiéndose las heridas de que la federación le privara de disputar la OK Liga masculina y ascender con el equipo femenino, y de no haber podido organizar la Copa por la pandemia, la entidad verdiblanca afronta su más difícil todavía. Y es que ante la situación compleja que afrontan dos de sus principales patrocinadores (Deportivo y Vueling) con el descenso a Segunda B y la crisis en el sector aéreo la incertidumbre económica se hace notar, pese a que en el club confían en que se cumplan los contratos vigentes.

Al mal tiempo, buena cara. Y ante las dificultades, reinvención. El club coruñés, que la próxima temporada moverá unos 180 jugadores entre séniores y escuela, tratará de hacerse oír con fuerza. Más allá del trabajo con la base que viene realizando desde hace años, trata de hacer una apuesta decidida por sus dos primeros equipos, así como por el filial masculino.

En el conjunto de la OK Liga ha mantenido la base, con la única salida de Bruno di Benedetto que prefirió regresar al Lleida en busca de minutos. Además, el club ha cedido a dos de sus promesas argentinas (Bridge y Ciocale) para que se fogueen en la Liga portuguesa. A cambio han llegado dos puntales para reforzar el equipo: Carballeira, que regresa tras dos años en el Reus; y Jordi Adroher, una estrella con experiencia para el plantel.

Al frente del equipo seguirá un año más Juan Copa, que la pasada temporada supo sacar un partido inesperado de un equipo bisoño, que igualó el histórico récord de 10 victorias consecutivas que ostentaba el equipo que en 1992 conformaban Huelves, Martinazzo y Duarte, entre otros.

En cuanto al femenino, tras haberse quedado sin plaza en la OK Liga, al decantarse la federación por el Borbolla, también coruñés, trata de hacer una apuesta decidida por el ascenso. Para eso ha apostado por otro técnico de casa, Carlos Loureiro, que regresa al Liceo después de varios años de gran labor en la cantera del Escola Lubiáns y haber ascendido hace dos ejercicios al Dominicos a la OK Plata.

Loureiro tendrá el primer claro objetivo de meter al equipo en la fase nacional (OK Plata) que está previsto que comience en febrero, competición en la que luchará por alcanzar la máxima categoría del hockey rodado nacional y acompañar así al Borbolla. Un reto ambicioso para el que todavía no tiene la plantilla conformada, pues el club confía en el bloque del año pasado, aunque busca refuerzos necesarios.

En cuanto al filial masculino, que entrenará Stanis García, tratará de seguir formando jugadores en la OK Plata. Para ello ha incorporado a Mati, hermano de Bridge, y Rubén Martínez, procedente del Virgen Europa de Madrid.

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