Landa entra en la pelea por el Tour

Jesús Gómez Peña

DEPORTES

STEPHANE MAHE

Se quedó a solas con Bernal, Pogacar, ganador en Laruns, y Roglic, nuevo líder

07 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Voces conocidas resuenan en su pecho. Oye su nombre. Ve puños apretados. Mikel Landa se emociona en los Pirineos, tan cerca de casa. Es ciclista para sufrir disfrutando de momentos así, para compartirlos con su afición. Las rectas verticales de Marie-Blanque cuelgan cada dorsal en su sitio. El español se quedó a solas con los tres mejores: Roglic, el renacido Bernal y Pogacar, el más agresivo. En rampas así a los pulmones no les queda resuello ni para la súplica. A Landa le dona aire la cuneta. Siente un escalofrío al verse ahí, entre los que pelearán por este Tour. Y, lo mejor, ante su afición. Si pudiera llorar, lo haría.

Pero no hay tiempo. Los cuatro más fuertes escalan la pared de este puerto cruel. Y se lanzan a por el fugado Marc Hirschi, que merece una etapa que al final es para Pogacar en la meta de Laruns por delante de Roglic, el desolado Hirschi, Bernal y Landa. Al entrar, todos miraron hacia atrás, contaron los segundos que sacaban. A 11 llegaron Martin, Bardet, Quintana y Porte. A casi un minuto, el líder destronado, Yates, junto a Mas, Valverde, Supermán López y Carapaz. Buchmann, cuarto en el 2019, ya no cuenta. El Tour, con dos semanas aún por pedalear, va cobrándose piezas. Es su costumbre.

«Me he sentido bien, muy bien cuesta arriba», repite Landa, que se anima, que si no fuera por el minuto que perdió en el abanico de Lavaur iría tercero en la general. Es décimo, a 1.42 del nuevo líder, Roglic, que le saca 21 segundos a Bernal. «Hay corredores más fuertes, pero después de lo de hoy [por ayer] puedo soñar», se dice Landa. Ha vuelto a entrar en la pelea por París. En la tortura de Marie-Blanque aguantó los hachazos de Pogacar, insaciable. El esloveno de 21 años taló y taló piernas. Saltaron astillas. Ataca como si se sintiera capaz de inclinar la montaña.