Jessica Bouzas eleva en el nacional júnior sus altas expectativas

Segunda de España, con 17 años ya sumó puntos WTA y abandera el tenis gallego


Redacción

Cuando nació Jessica Bouzas (Vilagarcía, 2002) , Lourdes Domínguez Lino se abría paso en el circuito mundial con los galones de haber conquistado en 1999 el título júnior de Roland Garros. Hace cuatro años, la pontevedresa se retiró; dejando huérfano al tenis gallego en la élite mundial. Un espacio que ahora pretende ocupar la joven arousana, que dentro de un mes alcanzará la mayoría de edad.

Porque Bouzas dio este fin de semana un paso más en su escalada. Se proclamó en Tarragona subcampeona de España júnior, después de superar en las semifinales a Leyre Romero (número 53 del mundo sub-18) por 7-5 y 6-2; y caer en la final con la canaria Marta Custic por 6-2 y 7-6(4). Un éxito que suma a otra final jugada hace dos semanas, el Torneo Ciudad de Torrevieja, en donde cayó con la catalana Marina Bassols, mayor que ella y ya dentro del ránking WTA.

Bouzas es la Muguruza gallega. Ella misma se siente identificada con la forma de jugar y entender el tenis de la hispano-venezolana. «¿Mi referente? Me gusta mucho tenísticamente Garbiñe. Es verdad que tiene sus altos y sus bajos, pero me veo reflejada en ella y por eso me gusta», reconocía recientemente. «Yo me defino como una jugadora agresiva, me gusta mucho meter presión a la rival, pero tengo muchas cosas que mejorar, como la resistencia», se analiza.

Al cobijo de David Ferrer

La tenista gallega lleva ya un lustro cociéndose a fuego lento al calor del Mediterráneo. Con 13 años recién cumplidos cambió su residencia a Alicante y se enroló en la Academia Ferrer. La avalaba haber sido campeona gallega en individuales y dobles en las categorías alevín, infantil y cadete; así como campeona de España infantil en dobles, y subcampeona nacional sub-13, siendo además miembro de la selección española infantil de la Winter Cup y Summer Cup.

En la escuela del carismático extenista de Jávea (llegó a ser el número 3 del mundo en el 2013) está creciendo a pasos agigantados, como demuestra su espectacular 2019, en el que pasó de ser la número 141 del mundo a la 50 del ránking ITF Tennis Junior (el circuito mundial sub-18). El título de dobles en el torneo de Oberentfelden (grado 2) y las buenas actuaciones en Neuchâtel y Derendingen (grado 3) le acabaron dando el acceso directo al cuadro final del US Open Júnior, convirtiéndose en la primera gallega en disputar una cita de un grand slam sub-18 en dos décadas (tras el mencionado Roland Garros de Domínguez Lino). En Norteamérica alcanzó la segunda ronda tras superar a la local Natasha Subbash por 6-3 y 6-2. Bouzas incluso logró sumar sus primeros puntos en el circuito absoluto en los últimos meses del año en los torneos W15.000 de Ceuta y de Monastir (Túnez). «Pude meterme en un grand slam, en el top-50, conseguí ránking WTA... Ha sido un año bueno, e importante», valoraba Bouzas en La Voz.

Este 2020 todo quedó condicionado por la pandemia. Antes de ella, renunció a participar en el Open de Australia para el que estaba clasificada debido al alto coste que conllevaba el desplazamiento, y sus metas eran Roland Garros y Wimbledon; pero todo quedó en suspense tras la paralización del circuito. Las finales en Torrevieja y en Tarragona son su vuelta a las canchas, pero el futuro es incierto, ante la falta de torneos.

De Ferrol a la élite

En el último campeonato de España júnior, hubo otro guiño a Galicia. Y es que se proclamaron campeones tanto Marta Custic como Pablo Llamas, los dos niños que en el 2014 también dominaron aquel nacional alevín celebrado en Ferrol. Seis años después repiten gloria.

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