El «grand slam» de la pandemia

DEPORTES

TANNEN MAURY | EFE

El PGA de Harding Park representa el regreso del mejor golf, pero sin público y entre singulares medidas sanitarias

06 ago 2020 . Actualizado a las 08:58 h.

Al presidente Warren G. Harding, como tantos otros en Estados Unidos, le gustaba el golf. Así que dos años después de su muerte, en 1925 se abrió el campo que lleva su nombre en el entorno de San Francisco. Hoy es un recorrido endiablado por el tiempo cambiante y la espesura y humedad de las hierbas altas que delimitan las calles. Por momentos, el escenario del Campeonato de la PGA, que comienza hoy (Movistar Golf, 22.00 horas) parece tan complicado que su preparación recuerda a la del US Open, tradicionalmente el grand slam que se juega en unas condiciones más duras. El primer major desde que la pandemia sacudió el golf, como a tantos otros deportes, se juega entre estrictas medidas sanitarias, como se ha visto desde las rondas de prácticas. Sin público, por descontado, pero también con mascarillas y normas de distanciamiento que incluyen los vestuarios, con tres metros de separación entre los jugadores.

A San Francisco llegó Jon Rahm desposeído del número uno del mundo que había conseguido quince días antes. Una anécdota que, en el fondo, aligera la presión sobre sus hombros. El liderato del ránking mundial ha sido tan inestable que ha cambiado hasta 16 veces de manos en los dos últimos años. Esta semana, parten con opciones de arrebatar a Justin Thomas el cetro Rory McIlroy, Webb Simpson y Dustin Johnson.

«Prefiero ganar un grande a llegar al número uno, pero si ganas grand slams seguramente llegarás a número 1», confiesa Rahm, quien protagonizará una de las partidas más interesantes durante hoy y mañana, al quedar emparejado con Phil Mickelson y Sergio García. En total, son cuatro los españoles en San Francisco, donde también compiten, pero con opciones anecdóticas, el cacereño Jorge Campillo y el grancanario Rafa Cabrera.