El Dépor abraza el rescate de Abanca

Un 96% del capital representado en la junta respalda que la entidad financiera se haga con el control del club al convertir en acciones 35 de los 63 millones que el equipo le adeudaba


REDACCIÓN / LA VOZ

En un momento crucial para la historia de una entidad nacida en 1906, cuando el fútbol era un pasatiempo para aficionados, el Deportivo abrazó ayer el rescate de Abanca. Con cerca de 90 millones de deuda, y cuando dirime una cruenta batalla de reclamaciones para evitar su descenso a Segunda B por culpa de un final de liga adulterado, el club aprobó en su junta de accionistas un cambio de modelo. Con el respaldo abrumador de un 96 % del capital social representado en Palexco, donde celebró la junta extraordinaria, se aprobaron tres ampliaciones de capital. En virtud de las dos primeras, la entidad financiera convierte en acciones los cinco millones que le brindó como préstamo participativo en enero y otros 30 del total de 63,5 que el equipo le adeudaba: un cambio que no afecta a la presidencia de Fernando Vidal, pero que convierte a Abanca en la dueña, con un 78 % del capital social del club. La tercera ampliación, también aprobada, pondrá a disposición de los actuales propietarios y de cualquiera, en tres fases, otros 35 millones en acciones. Así, la deuda del club, que llegó a ser de 160 millones en el 2013, baja a menos de 55.

Abanca tiene ya 35 millones en acciones, un 78 % del actual accionariado del Deportivo (desde ayer 45 millones en total), que se podría llegar a limitar hasta un improbable mínimo del 43 % en función de qué papel se cubra en la ampliación en marcha (hasta un capital total de 80 millones).

La junta de Palexco, celebrada con intensas medidas de protección sanitaria y de higiene por la pandemia del coronavirus, tuvo, pese a la incomodidades derivadas de la asistencia en un momento en el que surgen rebrotes en varios puntos de España, una asistencia histórica. Estuvieron presentes o representadas hasta 73.327 aciones del Deportivo, sobre un total de 171.255. Es decir, participaron en la decisión hasta un 42,81 % del capital social del club, una cifra muy por encima de lo habitual en otras juntas.

Abrumadora legitimación

Esa participación aumenta la legitimidad de las ampliaciones de capital aprobadas. Ya de acuerdo con los estatutos del Dépor, la ampliación estaba sujeta a dos premisas restrictivas. Por una parte, debía estar representado en la junta, como mínimo, el 25 % del capital social de la entidad. Por otra, la ampliación debía aprobarse por, al menos, dos tercios de los títulos de la sala.

La primera premisa se rebasó hasta alcanzar el 42,81 %, y la segunda tuvo el apoyo del 96 %. Abanca, que ya había protagonizado un acuerdo histórico con el Deportivo en el verano del 2017 al facilitar un préstamo de 45 millones en condiciones ventajosas para liquidar la deuda privilegiada con Hacienda, y que desde ese momento también da nombre al estadio, vuelve a respaldar al club. Desde que asumió la presidencia, Fernando Vidal supeditó su proyecto al respaldo al plan de apoyo del presidente de la entidad financiera, Juan Carlos Escotet, a quien agradeció en varias ocasiones sus decisiones para la supervivencia del club.

Abanca se volcó entonces en fortalecer la profesionalización del club, un proceso del que formó parte el fichaje de David Villasuso como director financiero del Dépor, procedente de la entidad crediticia.

SAD desde el año 1992

Por imperativo legal, el Deportivo se transformó en SAD en junio de 1992 con un respaldo de su afición insólito dentro del fútbol español. Cubrió 378 millones de pesetas de capital social (2,26 millones de euros), y sus estatutos fijaron un máximo del 1 % de la propiedad por accionista. La disparatada gestión de Lendoiro, con una deuda desbocada que ponía en peligro la viabilidad del club -llegó a ser de 160 millones en el 2013- le llevó ya en el 2004 a lanzar una primera ampliación de capital, que fracasó, y después, en el 2007, a eliminar el límite que evitaba que un solo dueño acaparase más del 1 % de las acciones. Pretendía encontrar un inversor que le respaldase, un deseo que nunca cumplió. El club tenía ya un capital social de 7,8 millones, que creció hasta los 10,29 después de otra oferta de acciones lanzada por Tino Fernández en el 2014 y que, como las anteriores, encontró una respuesta muy moderada.

Una atomización relativa

Desde entonces, y tras diferentes movimientos, Estrella Galicia e Ignacio Rivera se convirtieron en los principales accionistas del Deportivo, con Tino Fernández -presidente del 2014 al 2019- en el segundo lugar tras la compra de distintos paquetes. En la práctica, ambos, aliados, tenían la posibilidad de controlar las juntas, una situación que ahora recae en Abanca.

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