Yago Iglesias: «Ahora no hay que volverse locos»

«La humildad, el trabajo y la ilusión siempre son nuestras señas de identidad», comenta el entrenador del Compostela


SANTIAGO / LA VOZ

Yago Iglesias cumplió su cuarta temporada en el banquillo del Compos. Arribó a la capital de Galicia para cambiar la dinámica del equipo, con gente joven y con proyección. El primer año fue de transición. En la segunda temporada fue campeón de Tercera División. Sin embargo, en la fase de ascenso no pudo cumplir el sueño. Cayó en la final ante el Salmantino (0?1), en San Lázaro, en un partido en el que también le valía el empate. En su tercer curso, disputó otro play off, pero dobló la rodilla en la primera eliminatoria, con un gol en el último suspiro del Alavés B (3-2) en la capital gallega. Ahora, en Balaídos, Yago Iglesias consiguió el tan deseado ascenso. El empate ante el Ourense CF (1-1) colocó al Compos en Segunda B. Tras perder ante el Alavés B, por la cabeza del técnico pasó la posibilidad de abandonar, de no intentarlo otra vez. Pero siguió como máximo responsable técnico de la nave blanquiazul y en su cuarto intento, en su tercer play off consecutivo, situó al Compos en la categoría de bronce del fútbol español.

—Por fin el ascenso.

—Sabíamos que no iba ser fácil. La Tercera División gallega es muy complicada, hay muy buenos equipos. Durante todo el año fue muy difícil ganar, y más todavía en la fase final, en la que tienes que enfrentarte a los mejores.

—Se quitó un buen peso de encima.

—Estamos muy contentos por haber conseguido el objetivo, pero sobre todo cómo lo hemos conseguido. El Compos pasó durante cuatro años por esta categoría dejando muy buena imagen y una idea futbolística que llamó la atención.

—Parecía que los campeones tenían pocas ventajas en este play off exprés, pero al final les valió el empate para ascender.

—Sí, aunque nosotros nunca salimos a empatar un partido. El guion del último partido no fue el que nosotros teníamos previsto. Nunca imaginamos empezar perdiendo la final, pero ya comentamos que el equipo llegaba en un gran momento. Demostramos en estos dos últimos enfrentamientos que teníamos un gran nivel.

—¿Vio peligrar el ascenso cuando marcó el Ourense CF?

—Supimos jugar cada uno de los dos enfrentamientos según las circunstancias que nos iban marcando los partidos. En la final, pese a ir con desventaja en el marcador, jugamos sin prisas y conscientes de que tendríamos nuestras oportunidades. En el momento en el que nos pusimos con ventaja en la eliminatoria supimos nadar y guardar la ropa para conservar el marcador. También somos un equipo rocoso y estuvimos muy bien defensivamente ante un rival muy duro, que crea muchas oportunidades.

—¿Cuándo firmará su renovación?

—Sabíamos desde el inicio de temporada que si no se lograba el ascenso nuestro ciclo en el Compos se acababa. Conseguimos el objetivo y ahora tendremos que sentarnos con el club. De momento no hablamos nada. Hay que ver la idea que la directiva tiene, que supongo será con la misma filosofía, es decir, apostando por la continuidad de la plantilla y del proyecto.

—¿Qué le pedirá al presidente?

—Tener un equipo de garantías para afrontar la Segunda B. El grueso de la plantilla está capacitada para la nueva categoría y es un premio que se ganaron todos ellos. Pero tendrán que venir jugadores para echarnos una mano. Estamos hablando de una división semiprofesional.

—¿Qué puede pasar el curso que viene?

—El objetivo tiene que ser muy humilde. Hay que ir con la boca pequeña y el corazón y las manos muy grandes para trabajar. Nuestra seña de identidad tiene que ser la humildad, el trabajo y la ilusión. Somos ambiciosos, pero no hay que volverse locos.

«También tocó llorar, pero esta vez las lágrimas fueron de felicidad»

Un segundo después de concluir la final de Balaídos, Yago Iglesias explotó. Rompió a llorar y a recordar en breves segundos sus cuatro años de trabajo, de esfuerzo y de sufrimiento.

—Gane o pierda, usted siempre acaba llorando.

—Sí, pero en esta ocasión las lágrimas fueron de felicidad. Son muchas las imágenes que te llegan en ese momento a la cabeza cuando el árbitro señala el final. Los dos primeros años fueron muy duros porque nuestra idea de fútbol lleva tiempo traducirla al nivel al que llegamos ahora. Incluso sufrimos críticas al principio. Mucha gente dudaba de este proyecto. Nosotros nunca dudamos. A largo del camino es lógico que haya altibajos, pero siempre fueron muchos los apoyos que tuvimos. Cuando acaba el encuentro son todas esas las imágenes que te aparecen. Esta vez lloré otra vez, pero de alegría. Te sientes muy liberado.

—La palabra fracaso no le gusta a nadie. Si no se hubiese ascendido, ¿podríamos calificar la temporada como desastrosa?

—La delgada línea entre el éxito y el fracaso es un gol, como sucedió en Balaídos. Tenemos muy grabada la última acción del partido, en el minuto 99, con un córner en contra. Por suerte todo acabó bien. Sin embargo, el año pasado esta misma situación terminó en gol y el Alavés B nos eliminó. En la pretemporada dije que tenía la plantilla que más se parecía a lo que yo quería, aunque todo es mejorable, por supuesto. Con este ascenso cerramos el círculo. Ni el Compos ni su afición se merecían estar un año más en Tercera. Hubiese sido un palo muy grande no haber conseguido el objetivo. En todos los años el club tuvo que apretarse económicamente y ahora tendría que hacerlo mucho más por las situación que vivimos. Este ascenso es el broche de oro de un gran fin de semana y de cuatro años de duro e intenso trabajo.

—Cuando marcó el Ourense CF, ¿en algún momento le vino a la cabeza el enfrentamiento ante el Salmantino de hace dos veranos?

—Los jugadores salieron muy metidos en el partido, pero ante la importancia de esta final también te sientes algo atenazado. Con la historia que teníamos detrás, con dos play off fallidos, todavía más. El gol del Ourense CF cayó como un jarro de agua fría. Marcó en la primera vez que pasó del medio del campo. Sin embargo, el equipo encajó un gol y dio un paso al frente y se repuso. Está claro que siempre tienes en la cabeza las eliminatorias con el Salmantino y con el Alavés. Eso pesa lo suyo.

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