El arte de la defensa

Con la llegada de futbolistas contrastados y con mucho recorrido en la categoría, el Compos construyó un muro casi inexpugnable


SANTIAGO / LA VOZ

La mejor defensa es un buen ataque, sobre todo cuando los delanteros son los que inician esa presión que empieza a complicar la salida de balón del conjunto rival. El Compos lo hace a la perfección. Esa protección del marco cobra especial interés con la aportación, el desgaste y el compromiso de los centrocampistas. En la pretemporada, el Compos se hizo con los servicios de futbolistas importantísimos, con envergadura y mucho recorrido en el fútbol, pero con la ilusión de un joven. Jugadores que saben lo que hay que hacer en cada momento con el balón y que impiden que el adversario llegue con la mente despejada al área. Al final, quien se lleva los méritos en un equipo que recibe pocos goles y que muestra una gran solidez en la retaguardia, como fue el caso del conjunto blanquiazul en esta temporada, son el portero y los defensas.

En esta ocasión, si fueron los grandes protagonistas de un equipo que supo mantener su puerta a cero en numerosas ocasiones. El veterano Pato Guillén demostró ser uno de los mejores porteros, sino el mejor, del grupo primero de Tercera División. En el centro de la zaga, Yago Iglesias formó una pareja casi inexpugnable. El capitán Álvaro Casas volvió convertirse en indiscutible.

Un fiel compañero

Durante todo este curso tuvo a David Soto, una adquisición de lujo, como su más fiel compañero. Y las bandas tuvieron nombre propio. Los hermanos Seoane firmaron un excelente expediente. Tanto Saro, por la derecha, como Jimmy, por la izquierda, cumplieron a la perfección en cada una de sus intervenciones.

Además, en la sala de máquinas del centro del campo Yago Iglesias contó con hombres de mucho peso, que defienden y recuperan el balón durante los noventa minutos sin una sola queja. Futbolistas con mucho rango como Pablo Antas, Roberto Baleato y Samu Rodríguez aportaron magia al juego defensivo blanquiazul.

El Compos solo encajó 15 goles en los 27 encuentros de este campeonato. Fue, con diferencia, el conjunto menos batido del grupo, con seis tantos menos recibidos que el Ourense CF, su último rival de la temporada. Fueron registros de campeón. La defensa del Compos encajó 0,55 goles por jornada, una cifra considerablemente mejor que la firmada en el campeonato 2017-2018, cuando logró el título con 34 tantos en contra, es decir, 0,89 por semana. Con la media de este último curso, de haberse completado la Liga con las 38 jornadas, el Compostela hubiese acabado con solo 21 goles en su portería.

Registros excelentes

En el segundo de los play off disputados por el Compos de Yago Iglesias, el equipo quedó en tercer lugar y recibió 47 tantos, o sea, 1,23 por jornada. Ofensivamente, sin embargo, no hubo quejas, pues concluyó la competición con 80 goles, los mismos que el líder y campeón Racing de Ferrol. En la primera experiencia del técnico en el banquillo blanquiazul, en el ejercicio 2016-2017, también vio perforada su portería en 47 ocasiones. Al final de la liga regular ocupó la séptima plaza, a seis puntos del play off.

Pero no todo el mérito fue del portero y de la defensa. El centro del campo ejerció un papel fundamental. La llegada a San Lázaro de futbolistas con galones reforzó los argumentos del conjunto de la capital de Galicia. Además, se mejoraron mucho las bandas, que ahora son de vértigo. Luego, el aterrizaje en el vestuario de jugadores como Bicho y Primo en este último mercado invernal le dieron un gran salto de calidad a este nuevo equipo de Segunda División B. El arte de defender lo aplicó el Compos a las mil maravillas. Fue un ejemplo de trabajo, compromiso y compenetración. Fue, sin duda, una de las claves del éxito.

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