Otro dolor de muelas veraniego del Real Madrid con Bale

Zidane vuelve a ponerle las maletas en la puerta y el club vería con buenos ojos su salida, pero el galés se aferra al contrato pese a su desconexión competitiva


COLPISA

El Real Madrid se dispone a librar otro pulso veraniego con Gareth Bale. El galés, completamente desconectado en una campaña en la que ha firmado sus peores números desde que llegó a Chamartín, se aferra a los dos años de contrato que le restan y proclama que es feliz en la capital española. Pero Zinedine Zidane ha vuelto a ponerle las maletas en la puerta y el club vería con buenos ojos su salida para aligerar masa salarial. Su marcha o continuidad está llamada a ser uno de los culebrones del atípico mercado estival.

El tramo final de Liga refrendó que Zidane considera a Bale un activo residual. Sólo disputó dos de los once partidos de esa 'mini-Liga' exprés que coronó a los blancos. Una única titularidad, frente al Mallorca en otra anodina participación del '11', y cien minutos en total, contando también los 29 que disputó ante el Eibar, fueron el pobre balance para un extremo que apenas fue noticia por sus bromas de dudoso gusto en la grada en los seis enfrentamientos posteriores al choque con el cuadro bermellón, antes de quedarse fuera de la convocatoria en la última jornada.

Zidane aludió a una decisión técnica como motivo de su exclusión contra el Leganés. El técnico se ha cansado de despejar cuestiones sobre el que un día estuvo llamado a ser buque insignia blanco. «¡Madre mía, macho. Vaya pregunta!», espetó cuando se le inquirió si creía que lo mejor para el vestuario era que Bale saliese en verano. Su falta de sintonía es notoria, por mucho que el preparador tache la relación entre ambos de «normalísima». «No hay un antes y después de Kiev. No cambia nada lo que pienso de Gareth. Que no juegue no es porque no tenga una buena relación», aseguró la víspera del pleito contra el Valencia del pasado 18 de junio. Pero una imagen dice más que mil palabras y la estampa del bloque manteando al marsellés tras conquistar la Liga mientras el 'Expreso de Cardiff' permanecía al margen habló por sí sola.

Sin crédito

No hay vuelta atrás en la ruptura de Zidane con Bale, lo que no significa que vayan a separar sus caminos. «Gareth está muy bien, le quedan dos años de contrato. Él es muy feliz viviendo en Madrid y no se va a marchar a ningún lado», insiste el agente del futbolista, Jonathan Barnett, cuya estrategia parece consistir en lograr una suculenta rescisión del vínculo de su representado, a menos que el club quiera seguir teniéndole como objeto decorativo.

El apoderado del zurdo lleva peinando sin suerte el mercado desde que Zidane regresó al banquillo. El año pasado presentó una propuesta del Jiangsu Suning que hubiera convertido a Bale en el futbolista mejor pagado del mundo, pero el club chino no estaba dispuesto a pagar traspaso y el Real Madrid se negó a dejarle ir gratis. En la zona noble del Santiago Bernabéu aún confiaban en recuperar una parte de la astronómica inversión que realizaron en 2013 para reclutarle. No llegaron más ofertas y se mantuvo en la plantilla, para disgusto de Zidane.

El marsellés le dio carrete en las primeras jornada de Liga, pero sus bajas prestaciones -sólo un doblete ante el Villarreal, en un partido en el que terminó siendo expulsado- y los recurrentes problemas físicos que han marcado su periplo como madridista acabaron sacándole de los planes del técnico. Su apatía minó también el crédito que tenía entre las altas esferas del club. El escándalo de la bandera Gales. Golf. Madrid. En ese orden inflamó a la parroquia blanca, que pitó al futbolista en varios partidos disputados en el Bernabéu. Ni la ausencia de espectadores tras el retorno de la competición liberó a Bale, ya que Zidane castigó su desidia con el ostracismo. Quien fuera en su día el fichaje más caro de la historia se ha convertido en un dolor de muelas para su pagador. Manchester United, Tottenham y Newcastle no le quitan ojo, pero sólo las 'Urracas' podrían afrontar un desembolso considerable si la Premier aprueba la entrada del capital saudí. A diferencia de lo que sucedió el verano anterior, el Real Madrid asume que será casi imposible obtener una buena cantidad por un traspaso, pero sus finanzas agradecerían ahorrarse los 17 millones de euros netos anuales que gana el de Cardiff. Unos 68 millones, contando impuestos, que debe percibir por los dos años de contrato que le quedan y a los que no está dispuesto a renunciar el extremo, que no contempla tampoco una cesión. Así al menos lo ha recalcado su agente antes de otra partida de póker que pilla al Real Madrid con malas cartas.

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