Jorge Prado, campeón en resiliencia

El piloto gallego de MXGP se recuperó en tiempo récord de todas sus lesiones graves

Jorge Prado
Jorge Prado

«Vengo de una lesión mucho peor, esto para mí no es nada». Habla Jorge Prado y habla de una fractura de clavícula. El anterior percance físico al que alude es nada más y nada menos que una rotura de fémur, que sufrió a finales del año pasado.

Antes de estos dos episodios, el joven piloto gallego, uno de los grandes valores de futuro en el motocrós mundial, avalado por sus dos campeonatos del mundo de MX2 y las expectativas generadas para su primera temporada en la máxima categoría (MXGP), había sufrido siete lesiones de gran relevancia.

De todas ellas ha salido airoso de un modo que ha sorprendido a propios y extraños. Y no solo eso, sino que logró su objetivo de recuperación en un tiempo récord. «Siento la mejora día a día», asegura.

En el entorno de la medicina deportiva se apunta que Jorge Prado es un ejemplo extraordinario de la dinámica que envuelve al motociclismo en lo relacionado con los plazos de recuperación de las lesiones. «Se fija rápidamente el hueso fracturado y si el regreso a la competición es anterior a otras disciplinas, lo es asumiendo un riesgo extra. Una cosa es que esa fractura esté sintetizada y otra que esté curada», reflexiona un especialista que prefiere permanecer en el anonimato. Sea como fuere, en condiciones normales, estas dolencias requieren un mínimo de seis semanas para la formación del callo óseo y el momento de regreso a la competición se suelen dilatar hasta los seis meses.

AÑO 2013

Clavícula. Un mes y medio.

Su primera gran lesión se la produjo en Alemania en plena competición. Se le aplicó un tratamiento conservador, con un mes de inmovilización y dos semanas de rehabilitación antes de subirse a la moto.

AÑO 2014

Huesos de la mano. Un mes.

A principios de temporada sufre una caída entrenándose. Está parado un mes. Llega muy justo a la primera carrera del Europeo de 85 cc. Queda tercero. Gana todas las demás, y el campeonato.

AÑO 2014

Tibia. Dos meses.

Final del Europeo de 85 cc. en Finlandia. En la primera vuelta sufre una caída leve, pero al levantar la moto un piloto le parte la pierna. Se la escayolan, pero en dos meses ya está sobre la moto, a pesar de una gran limitación de movilidad en su tobillo. Cambia de temporada y de categoría. En el 2015 gana el Europeo de 125 cc.

AÑO 2016

Clavícula. Un mes y medio.

Se rompe por segunda vez el hueso en Talavera, en el Campeonato de España.

AÑO 2016

Clavícula. Luxación del acromio. Un mes.

Cuando iba a debutar en el Europeo de 250 cc. se lesiona. Inmovilizado dos semanas. Rehabilitación y en otras dos se estrena en Assen en MX2. Con una semana de entrenamiento y 15 años gana en la primera jornada.

AÑO 2018

Codo. Cinco semanas.

Es el año en el que gana su primer Mundial de MX2. Está junto a Cairoli con una moto de enduro y sufre una caída contra una piedra. Se opera en Navidad. Desde la segunda semana se pone a tope y a las cinco semanas ya estaba sobre la moto. Hizo pole en Argentina con una semana de entrenamiento. Arrastró molestias toda la temporada. Fue campeón y se operó para retirar la aguja del codo.

AÑO 2019

Costillas, con incisión pulmonar con sangre. Quince días.

Entrenándose en Italia sufre un percance aparentemente leve en las costillas, pero acaba generándose un hematoma en el pulmón, una incisión pulmonar con sangre entre el omóplato y el pulmón, que le impedía respirar. Se pierde el Gran Premio del Reino Unido y va directamente al de Holanda, con una recuperación de 15 días. Gana las dos mangas.

AÑO 2019

Fémur. Nueve semanas y media.

Su lesión más grave. Cayó aterrizando sin la moto y se fracturó el fémur, cruzando el hueso quince centímetros. A las dos semanas ya estaba combinando gimnasio y fisioterapia, lo que prolongó durante dos meses. Entonces se subió a la moto y, tras semana y media, en su montura de cros, debutó en el Gran Premio de Inglaterra. Una recuperación normal en un caso parecido suele llevar unos cinco meses. Tras correr en Holanda, la pandemia le retuvo en Bélgica, sin entrenamiento específico de motociclismo, pero con la opción de hacer deporte (Bélgica nunca aplicó un confinamiento como España). Esta situación le ha hecho darse cuenta de la diferencia de recuperación entre los tres meses empleados ahora y los plazos récord que suele aplicar. Una de sus claves para neutralizar ese margen de tiempo que acorta es el intenso trabajo previo al que somete a su cuerpo desde el mismo momento del posoperatorio hasta que se sube a la moto. Esto le permite regresar a la competición antes de lo habitual pero con una mínima merma de preparación.

AÑO 2020

Clavícula. Lleva tres semanas.

Cuarta fractura en esa zona. Ya lleva tiempo entrenándose en bicicleta, compaginándolo con la fisioterapia. En una semana espera volver a subirse a la moto.

«Tienes que tener mucha fuerza de voluntad, pero no hago tonterías ni arriesgo»

Jorge Prado apenas tiene 19 años, por lo que su historial de lesiones es todavía más excepcional. La experiencia acumulada en el manejo de estas situaciones complicadas le ha hecho madurar rápidamente. La exigencia deportiva de su carrera le ha conferido un valor de sacrificio a todos los retos que afronta. El de superar las lesiones es uno más.

El mejor ejemplo de ello ha sido el período de restablecimiento de la lesión del fémur, hace apenas medio año. Al segundo día de haber sido operado, ya se levantó de la cama y en el tercero ya estaba caminando. Desde ese momento, inició la fisioterapia.

La positividad es una de sus herramientas mentales. «Te ayuda en el proceso de recuperación. Intento aprovechar todas las sesiones para mejorar y avanzar todo lo posible, pero siempre algo», explica Jorge Prado que, al instante, recalca: «Tienes que tener mucha fuerza de voluntad».

Tres tandas de entrenamiento desde el amanecer, alternadas con preparación aeróbica (bicicleta en la actualidad), sesiones de gimnasio en casa y de fisioterapia para fortalecer, por ejemplo, la parte superior del cuerpo.

«Porque hay que levantarse muy temprano, ser muy trabajador y hacer todo lo necesario para restablecerme en ese llamado tiempo récord», argumenta. «Objetivamente, subirme a la moto lo antes posible ofrece un plus por tener más horas acumuladas antes de que llegue la competición», analiza.

De todos modos, Prado se encarga de matizar: «No hago tonterías. Incluso cuando apuro los plazos y roce el límite, voy con paso firme y no me pongo en un riesgo mayor». Ejemplifica con cuando se rompió la clavícula: «Tenía dolor en el radio, pero también el control total de la moto».

«Sin duda, la lesión más complicada fue la del fémur. Nunca sentí tanto dolor como cuando me lo rompí en el circuito. Y en la recuperación de las costillas, lo peor fue que no sabíamos lo que sucedía y lo único que podía hacer era esperar inmóvil», recuerda.

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