La natación gallega pide auxilio y la vuelta a las piscinas

Las restricciones de aforo y la lenta reapertura de las instalaciones ahogan a los clubes


«Nuestros 57 clubes cuentan con un mínimo de cuatro entrenadores de media, no todos a tiempo completo. Prácticamente la totalidad estaban en ERTE la semana pasada. Las cuotas de casi todos los clubes están suspendidas, y los deportistas llevan tres meses sin entrenarse». La situación descrita por el presidente de la Federación Gallega de Natación (FEGAN), Carlos Francisco Touriño, ha empezado a mejorar desde que el lunes arrancaba en Galicia la fase de la nueva normalidad en la que toca transitar entre el fin del estado de alarma y la aparición de una vacuna contra el covid-19. Sin embargo, es mucho el camino todavía por desescalar para que la natación gallega pueda volver a respirar bajo el agua.

El aumento del aforo de las piscinas de uso público del 30 % al 75 % desde esta semana es un lastre con el que los asociados a la FEGAN deberán nadar por tiempo indefinido. Con todo, su principal problema en este momento es, explica Touriño, que «hay muchos clubes que todavía no han podido volver a andar» por cuanto, salvo los contados casos de entidades con instalaciones propias, «la mayoría de las piscinas en Galicia son de los concellos, y casi todas están gestionadas por empresas privadas» a través de concesiones municipales. Es por ello que «nuestra desescalada depende de lo que decida cada ayuntamiento» titular de la piscina, y «aquí está pasando como con los parques, que en unos sitios abren, y en otros no», comenta Touriño.

En esta tesitura, semanas atrás la FEGAN trasladó a la Federación Galega de Municipios e Provincias un escrito solicitando que «los concellos mantengan las mismas asignaciones de espacio y de tiempo de uso de sus piscinas concedido a los clubes antes del confinamiento». Una solicitud que la FEGAN personalizó con sendos envíos a ocho ayuntamientos a petición de las entidades deportivas directamente afectadas: «Solo nos contestaron dos, diciéndonos que son sensibles a la petición, pero que dependen de la evolución de las cosas». La cuestión es cuánto tiempo podrá la natación gallega contener la respiración sin ahogarse.

«La situación es regular por decir algo suave, hemos perdido a un 15 % de los socios», José Rioseco (Santiago)

El pasado lunes pudieron volver a zambullirse al agua después de semanas de incertidumbre. El Club Natación Santiago entrena en las piscinas de Santa Isabel y en la del Sar de la capital gallega. «Hemos tenido que luchar en muchas reuniones entre la empresa concesionaria y el concello. Ha sido muy complicado», explica José Rioseco, director del club santiagués. La espera ha provocado la pérdida de socios. De los cerca de doscientos que pertenecen al club, un 15 % ha decidido darse de baja pero que esperan recuperar en septiembre. La reducción a una sola calle en la piscina para entrenar ha sido otro de los problemas añadidos con los que se han encontrado.

«Empezaremos el lunes con menos espacio, gracias a la mediación del Concello», Luchi Leiro (Arteixo)

En el Club Natación Arteixo todavía tienen que esperar unos días para volver a entrenar. Después de varias reuniones entre el Concello y la concesionaria, el próximo lunes podrán volver a ejercitarse. Ha sido una tensa espera pero Luchi Leiro muestra su satisfacción. «Nos han dado menos espacio de entrenamiento en previsión de ir poco a poco. Solo una calle la primera semana y la previsión es que se vaya ampliando con el paso de los días», afirma. También han perdido socios «que algunos volverán en septiembre y otros que ya no lo harán», afirma Luchi. Hasta el momento, la concesionaria encargada de la gestión de la piscina dio prioridad a la asistencia de sus propios abonados.

«Ya hemos dado por finalizada la temporada. Volveremos en septiembre», Bernardo Rouco (Xove)

No se han planteado volver a entrenar hasta después del verano. El Club Natación Xove confía en que el próximo mes de septiembre se pueda volver a la situación que tenía antes de la crisis del coronavirus. «La piscina abre el 1 de julio, pero al no haber campeonatos a la vista hemos decidido parar, dar por finalizada la temporada», afirma su presidente, Bernardo Rouco. A pesar del paréntesis, han tenido muy clara la decisión desde el principio. La parte positiva del parón es que el club no se ha resentido en el número de socios. «No nos ha afectado, los meses de verano no son buenos para volver, porque muchos socios no vendrían, así que es mejor parar ahora», asegura.

«Hemos tenido bastante suerte y no nos han puesto ningún impedimento», Andrés Carrera (Ponteareas)

El Club Natación Ponteareas es uno de los pocos afortunados. Su presidente, Andrés Carrera, reconoce que el mayor problema ha sido propiamente deportivo porque «nunca habíamos parado tanto tiempo», pero a nivel de gestión con la concesionaria. «Por ahora no nos podemos quejar, no nos han puesto ningún impedimento, aunque ahora disponemos de menos espacio para entrenar», afirma.

A falta de competición, ahora solo piensa en cómo poder llevar a cabo los cursillos de verano con el espacio que tienen. «Por ahora solo disponemos de dos calles, pero en cada una ahora podemos meter a cinco personas. A ver cómo podemos ir ampliando», recalca.

Revolución en aguas abiertas para reactivar la competición

Incluso dentro de la natación hay deportistas y clubes conscientes de que su camino de vuelta se antoja aún más largo y angosto. Como la gente del waterpolo, sin opción de entrenamiento ordinario por tratarse de un deporte de contacto.

Perdida la temporada de piscina, la FEGAN ha preparado un plan para intentar salvar la de aguas abiertas y, de paso, «darle chance» a los especialistas en el vaso de 25 o 50 metros, indica su presidente. Así, la Federación ha ideado un nuevo modelo de competición, a fin de actualizar una especialidad, la de aguas abiertas, cuyas salidas grupales de hasta 40 nadadores resultan hoy incompatibles con las medidas de prevención frente al covid-19. Diseñando un sistema con dos bloques, en los que cada nadador deberá completar una de sus dos pruebas opcionales. Un bloque de velocidad, con un play-off súper esprint entre 25 y 100 metros de 8 nadadores y eliminatorias por emparejamientos o una contrarreloj súper esprint, de entre 100 y 400 metros y salidas cada minuto. El otro bloque, de fondo, con una contrarreloj esprint de 800 a 1.200 metros u otra de 1.500 a 2.500. La propuesta solo espera el o.k. de la Secretaría Xeral para o Deporte de la Xunta.

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