Eduardo Rossi Mautone, neurocirujano: «Prevenir un tumor cerebral es imposible; curarlo sí se puede»

Admite un gran avance en su detección e incluso en su extirpación, aunque asume que hay algunos malignos de final pronosticado


La noticia del tumor cerebral inoperable que en menos de una semana ha dejado al borde del k.o. al exatleta Alejandro Gómez ha conmocionado al mundo del deporte gallego. Un deportista con todas las letras que sin saber cómo ni por qué se encuentra con las horas de su vida contadas. Una historia que lleva a preguntarse por este tipo cáncer.

«La incidencia de los tumores cerebrales es de unos 7,5 nuevos casos por 100.000 habitantes por año. Esto significa que en España se diagnostican aproximadamente unos 3.000 al año». El que habla es el doctor Eduardo Rossi, neurocirujano con más de cuarenta años de experiencia a sus espaldas.

-La primera pregunta es obvia, ¿son todos los tumores cerebrales iguales?

-No. La respuesta sería muy larga, pero hagamos una clasificación muy sencilla: benignos y malignos. Luego, hay grados. Estos últimos, cuanto más alto sea su grado de malignidad, menos tiempo llevan de clínica y muchas veces, cuando se manifiestan los primeros síntomas, nos encontramos con tumores voluminosos de difícil solución.

-¿Cómo se manifiestan?

-Depende, principalmente, de la localización, ya que en algunos casos pueden variar mucho los síntomas. Pero, en líneas generales, podemos hablar de cefaleas, epilepsias, pérdida progresiva de la fuerza en la mitad contralateral del cuerpo, dificultades visuales, pérdidas de memoria... Y, como le comentaba antes, cuando la evolución es muy rápida es un claro aviso de que es agresivo.

-¿La edad influye?

-No en exceso. Antes, se detectaban en gente de edad más avanzada y se decía que los malignos eran de personas mayores. Pero cada vez estamos viendo a gente más joven. Es porque se diagnostican antes, ya que hemos mejorado mucho en su detección.

-¿Se pueden prevenir?

-No. Se habla cada vez más de distintos problemas de tipo genético. De terapias personalizadas... Pero no hay nada absolutamente comprobado. Hay una enorme discusión sobre factores, pero ninguna conclusión certera. Así que se puede decir que prevenirlo es imposible; otra cosa es curarlos, que sí se puede.

-¿Se ha avanzado mucho?

-Se ha avanzado, principalmente, en su diagnóstico. Contamos con aparatos mucho más precisos. También en el tratamiento, aunque siguen habiendo una cosa muy clara: cuando es maligno, a veces se puede intentar una cirugía lo más radical posible, otras veces solo se puede hacer una biopsia y luego, dependiendo del tipo de tumor, tratamiento oncológico con radioterapia y/o quimioterapia.

-¿Se puede hablar de una esperanza de vida media cuando estamos ante uno maligno?

-No. Cada caso es diferente. Hay algunos patrones. Le pongo un ejemplo, el glioblastoma multiforme es el más agresivo, y si se coge en una fase inicial, con cirugía y tratamiento oncológico, se puede prolongar la vida un año y medio o dos años. Luego los hay que comienzan siendo benignos, de grado 1 o 2, y al cabo de muchos años se transforman en malignos. Otros benignos, por su localización puede ser más o menos problemáticos. Nada tiene que ver un meningioma a nivel frontal que uno que está comprimiendo el tronco cerebral. Hemos avanzado mucho pero todavía nos queda.

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El lunes de la semana pasada tenía inestabilidad, el martes había ido a más, el miércoles comenzó a tropezar, el jueves necesitaba acompañarse de un andador y el sábado se cayó y ya no pudo caminar más. Así de rápido comenzó a hacer mella un tumor encefálico grave e inoperable en Alejandro Gómez (Vigo, 1967), tres veces olímpico y explusmarquista español de maratón. Uno de los grandes atletas gallego de todos los tiempos.

Todo comenzó el lunes de la semana pasada. El Galgo de Zamáns, su nombre de guerra en el mundo del atletismo, no era capaz de mantener el equilibrio, percibía cierta inestabilidad y decidió acudir a un hospital de Pontevedra, en donde fue sometido a un TAC, y a continuación fue derivado al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Ese mismo día quedó ingresado en observación, le hicieron varias pruebas y el miércoles pasado, tras una resonancia, se confirmó el peor de los pronósticos: un tumor en una ubicación muy mala, de una dimensión grande y que estaba afectando de un modo importante a áreas cerebrales. 

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