La pegada marca la diferencia en el Di Stéfano

El Real Madrid resuelve con tres goles en la primera parte un partido en el que los blancos dieron aliento al Eibar levantando el pie del acelerador tras el intermedio


colpisa

Las primeras veces siempre dejan huella. A veces son alentadoras y otras, decepcionantes. El Real Madrid disfrutó de la primera variante en su puesta de largo en el Alfredo di Stéfano, con una aseada victoria ante el Eibar forjada a partir de una tremenda solvencia frente a la portería de Dmitrovic. Tres goles en una primera parte en la que los blancos exhibieron una pegada soberbia dieron otros tantos puntos vitales al conjunto de Zinedine Zidane, que volvió a sus orígenes como técnico para festejar con la convicción del trabajo bien hecho sus doscientos partidos como timonel del conjunto de Chamartín, pese a que la pájara de la segunda parte permitió al equipo armero reconectarse al partido y mandó un aviso a los locales para las semanas venideras.

Replicó el Real Madrid la formidable entrada del Barcelona en la nueva realidad futbolística para dejar encarrilado antes del entreacto un encuentro que le dejaría más sustos de los debidos tras el bocadillo. Recogió Hazard en tres cuartos y combinó con Casemiro, que bombeó la bola al costado izquierdo, por el que irrumpía Benzema. Caracoleró el francés en el área para servir un esférico que, tras tocar en un defensor del Eibar, cayó manso al borceguí derecho de Kroos para que el '8' quitase las telarañas de la red de Dmitrovic con un golpeo inapelable. Sexto gol del teutón en lo que va de curso, su plusmarca desde que viste de blanco. Bautizo de altura para la puesta de largo del Di Stéfano en Primera División.

El habitual recinto del Castilla se convirtió en el estadio número cien en acoger la máxima categoría del fútbol español, en una tarde desangelada en lo ambiental pero vibrante en lo futbolístico. El trino de los pájaros rivalizaba con los gritos sobre el pasto mientras se desgañitaba Mendilibar, herido por un zarpazo inopinado y tempranero. El Real Madrid pescaba nada más tirar la caña frente a un Eibar que había partido con valentía, dispuesto a atenazar a los blancos en la zona de creación pero ajusticiado a las primeras de cambio. El gol no descompuso a los visitantes, que merodearon el empate en un remate desviado de Kike en el área pequeña. El Eibar le discutía la posesión a los blancos y se asomaba con cierta asiduidad a la frontal del área. Pero la eficacia de los locales rayaría el sobresaliente. Al segundo disparo, los blancos doblaban la renta. Salió de la cueva Sergio Ramos, pletórico de fuerza. Encontró a Benzema, cuyo radar le alertó de la presencia de Hazard en el corazón del área. El belga, mano a mano con Dmitrovic, hizo alarde de altruismo y sirvió al capitán para que clavase el estoque a placer. Octavo gol del camero, segundo máximo artillero de un Real Madrid que hacía gala de una letalidad mayúscula. El parón le devolvió la pegada, al menos en el primer episodio de este desenlace frenético, al equipo de Zidane, obsesionado con mejorar la definición en las semanas previas al regreso. Porque a la tercera embestida caía la sentencia. Se asoció Hazard con Benzema, que citó al '7' con Dmitrovic. Repelió el cancerbero, pero el postrero despeje de Sergio Alvarez lo recogió Marcelo para ponerla al rincón con el empeine. Había marcado el zurdo en Copa pero no en Liga, sumándose con su primer tanto en el Di Stéfano a un pelotón de realizadores blancos que cuenta ya con 19 efectivos. Esfuerzo mancomunado a falta de un depredador acreditado.

Relajación

Dejó Zidane a Carvajal en la caseta al intermedio para dar entrada a Mendy. La baja por lesión de Nacho ha situado al '2' como único lateral diestro puro de la plantilla, pero el experimento con Mendy a pierna cambiada sorprendía por la presencia en el banco de Militao, asiduo al puesto mientras crecía como futbolista en Brasil y durante sus últimos meses en el Oporto. El internacional con la Canarinha acabaría en el eje de la zaga para dosificar a Sergio Ramos en la media hora final, cuando Zidane le alistó en un carrusel de cambios que sacaron del verde al sevillano, a Hazard y a Rodrygo para dar la alternativa al '3', a Bale y a Vinicius.

Para entonces ya se había lucido Courtois sacando una manopla providencial en respuesta a un zurriagazo desde fuera del área de Expósito. Frisó también el tanto Sergi Enrich, negado por el travesaño en la primera intervención del menorquín tras relevar a Kike. Dos avisos que precedieron al tanto de Bigas en una embarullada acción que pilló demasiado contemplativa a la zaga blanca.

La cómoda renta había provocado un exceso de confianza del Real Madrid, que bajó las revoluciones y dio aliento al Eibar. Con la guillotina del descenso pendiendo sobre los armeros, el equipo de Mendilibar pugnó por seguir acortando distancias, impelido por las urgencias propias y la disipación blanca. Pero el duelo moriría sin más historia en una tarde para la hemeroteca por el simbolismo.

Ficha técnica:

Real Madrid: Courtois, Carvajal (Mendy, min. 46), Varane, Sergio Ramos (Militao, min. 60), Marcelo, Casemiro, Modric (Valverde, min. 84), Kroos, Rodrygo (Bale, min. 60), Benzema y Hazard (Vinicius, min. 60).

Eibar: Dmitrovic, Rober Correa, Oliveira, Arbilla (Burgos, min. 84), Rafa Soares (Bigas, min. 56), Cristóforo, Sergio Alvarez, Expósito, Orellana (Pedro León, min. 56), De Blasis (Inui, min. 78) y Kike García (Sergi Enrich. Min. 56).

Goles: 1-0: min. 3, Kroos. 2-0: min. 30, Sergio Ramos. 3-0: min. 36, Marcelo. 3-1: min. 59, Bigas.

Árbitro: Cuadra Fernández (Comité Balear). Amonestó a Casemiro por el Real Madrid y a Mendilibar y Cristóforo, por el Eibar.

Incidencias: Partido de la jornada 28 de Primera disputado en el Alfredo di Stéfano a puerta cerrada.

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