Hablan los protagonistas de la desigualdad en el deporte gallego

La única presidenta de una federación autonómica y el máximo dirigente de otra que no cuenta con ninguna directiva en su junta exponen sus posturas sobre el papel de la mujer en los órganos de gobierno


En pleno 2020, la dirección de las federaciones deportivas gallegas sigue en manos de los hombres. De las 58 que hay reconocidas por la Xunta, solo una está presidida por una mujer. Pero incluso a nivel de equipo de gobierno la desigualdad es máxima: 368 directivos y solo 81 directivas. Esto es un 18 %. Más de un tercio de las licencias federativas gallegas corresponden a mujeres, pero su presencia en las juntas se reduce a menos de un quinto. 

Nuria Rodríguez: «A veces me siento un ser raro en un mundo de machos»

La única presidenta de una federación gallega, la de salvamento y socorrismo, percibe la desigualdad que existe en los órganos de gobierno del deporte autonómico

Lleva quince años como presidenta de la federación gallega de salvamento y socorrismo y, a veces, sigue notándose rara. Percibe machismo. Pero, al mismo tiempo, entiende que muchas mujeres no pueden ocupar puestos directivos «por conciliación». Por ejemplo, en su junta, solo son un tercio. Le gustaría contar con más, pero dice que le cuesta. No obstante, Nuria Rodríguez asume la desigualdad y que muchas de las federaciones con mayor cuota femenina no son las más populares.

—¿Qué se siente siendo la única mujer presidenta de federación en Galicia?

—Es una situación complicada, porque a veces me siento un ser raro en un mundo de machos. Llegas a algunas reuniones y son todo hombres. E incluso casi te autocensuras y llegas a pensar: «¿Para qué voy a hablar si va a ser lo que ellos digan?». La verdad es que no me siento muy amparada.

—¿Pero usted ha llegado a notar cierto desprecio?

—Tanto como eso no. De todos modos, en quince años hemos avanzado mucho. La primera vez que fui a una reunión a la Xunta acudí con mi hermana, que en ese momento me echaba una mano, vimos todo hombres y ella me dijo: «Parecemos las Koplowitz». (Se ríe). Luego, con el tiempo, pues hay circunstancias en las que sí que a veces piensas que si en lugar de hablar tú, lo mismo lo dijera un hombre le harían más caso. Pero seguimos en la pelea.

—¿Es más fácil llegar a la presidencia en federaciones pequeñas?

—Creo que sí. Las de aquellos deportes de mayor relevancia siguen dominadas por los hombres. En salvamento y socorrismo, la verdad, es que hay un importante porcentaje de presidentas de clubes. Incluso la máxima dirigente de la española es una mujer.

—¿Tener una presidenta ayuda a tener más mujeres deportistas o tener más mujeres deportistas ayuda a tener una presidenta?

—En nuestro caso creo que ha sido la primera de las fórmulas que usted dice. Hemos logrado tener equitativamente un porcentaje similar. Y los mejores resultados deportivos son de mujeres. Pienso que no es casualidad. Que es porque apostamos fuerte por el deporte femenino. Todos compiten juntos. Con las mismas dificultades. Las mismas condiciones...

—Mujer y presidenta. Pero tampoco es que predique mucho con el ejemplo, porque en su federación no se llega al 40 % de cuota femenina.

—Pues ya me gustaría que no fuera así. Pero recuerde que es una federación pequeña y no hay mucha gente dispuesta a poder participar. La conciliación familiar resulta muy difícil. Y ahí, de nuevo, estamos en desventaja las mujeres. Yo querría tener más en mi directiva, pero no puedo.

—¿Y cómo se le puede dar la vuelta a la situación?

—La fórmula es que obliguen a tener un alto porcentaje de mujeres. En ese momento, todas las federaciones se pondrán las pilas.

Ignacio Cociña: «Imponer cuotas femeninas me parece absurdo»

El presidente de la federación de rugbi, que tiene doce hombres y ninguna mujer en su directiva, asegura esos números se corresponden a un hecho circunstancial

Dirige una federación que cuenta con dos jugadoras que representaron a España en los últimos Juegos y un club campeón de España en categoría femenina. Pero el rugbi gallego no tiene ninguna mujer en su junta directiva. Para Ignacio Cociña, su presidente, es un hecho «circunstancial». Porque asegura que cree más «en los equipos de trabajo» que en «quién figura en el órgano directivo». Sostiene que en su deporte hay muchas mujeres con peso específico aunque no estén en su junta y reflexiona, —«quizá de forma imprudente», reconoce— que «imponer cuotas me parece absurdo».

—Parece un poco paradójico el caso de su federación, un ejemplo de cómo los resultados deportivos no se trasladan al gobierno: 12 hombres y ninguna mujer en su junta.

—Pues no puedo quitarle la razón, pero bueno, hay que contextualizar la situación. En mi junta directiva lo que hay son grupos de trabajo. Es más, es posible que la junta que figure ahora mismo como oficial no sea ni siquiera la que vaya a ser en los próximos meses. Habrá cambios. Claro que contamos con mujeres en los grupos de trabajo. Por ejemplo Helen (Elena Roca). Luego, cada uno tiene sus propias tareas. La gente tiene mucho trabajo y no siempre pueden colaborar.

—¿Los hombres no tienen trabajo que les impida ser directivos?

—Sí, pero bueno. A nosotros nos ha sucedido eso que por cuestiones laborales... También le diré que si usted analiza los clubes de rugbi, ahí sí que hay más presencia femenina. Quizá ellas se sienten más a gusto trabajando en sus clubes que en la federación. Además, le voy a aportar otro dato. Hace poco hemos abierto las 4 delegaciones provinciales, y en Lugo y Pontevedra hay mujeres al frente.

—Es obvio que en los clubes tiene que haber más que en su federación porque no tiene ninguna.

—La realidad del deporte es la que es. El número de chicas es cada vez mayor pero no deja de ser inferior con relación al de los hombres. Luego, cuando dejan la práctica, la primera actividad que realizan extradeportiva es en sus clubes: entrenadoras, directoras técnicas... Así que poco a poco supongo que se irá incrementando la presencia.

—Las bases de las convocatorias de subvenciones del CSD para las federaciones nacionales establecen una cuota femenina en las directivas. Si se trasladase a Galicia, solo 6 recibirían subvención.

—Le voy a hacer una reflexión sincera. No sé si es prudente, pero es la realidad. En nuestro deporte, las mujeres tienen cada vez mayor presencia e importancia. Cuando quieran podrán estar en la junta directiva. Porque están preparadas. Pero el imponer cuotas me parece absurdo. No tiene por qué ser obligatorio. Incluso pienso que alguien podría verlo contraproducente.

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