No podíamos olvidar a los muertos tan rápido, pero que vuelva la afición ya

Partido de la Bundesliga sin público
Partido de la Bundesliga sin público

No podemos olvidar a los muertos tan rápido. Lo advirtió Fernando Simón el 12 de mayo cuando «la gente» se echó a las terrazas sedienta como en medio del desierto. Pero ahora ya da igual. El fútbol, por ejemplo, tiene que continuar cuanto antes. El cuento del regreso del balón comenzó con un protocolo de ciencia ficción, una foto de un acuerdo a tres bandas menos creíble que los piscinazos de Cristiano y apenas una verdad absoluta: la competición terminaría esta temporada sin público. Qué menos. Pero ahora ya da igual. Si todos los equipos pueden jugar con público en la fase 3, así se hará, desliza el Gobierno.

Al poco de empezar a entrenar los equipos, mientras media población española continuaba confinada, se permitieron entrenamientos por grupos en Madrid y Barcelona. Excepciones que daban igual. La Liga anunció orgullosa los simbólicos cinco positivos de la primera oleada de test a los futbolistas, pero los resultados de la segunda tanda siguen en un cajón. Porque da igual. Con los viajes restringidos al límite de la provincia incluso en los territorios en los que las cifras de muertes y contagios se desplomaron a niveles esperanzadores, Pedro Sánchez anunció el regreso de los partidos de fútbol y la autorización de los viajes por toda España para los clubes de zonas todavía sensiblemente castigadas por el virus. Daba igual. Las concentraciones de los equipos se diseñaron como una herramienta para evitar contagios entre los deportistas que luego iban a competir, chocar y abrazarse unos a otros durante más de 200 partidos en seis semanas. Pero ahora parece que no vale la pena aislar a las plantillas. Da igual. Y en pleno festival, la penúltima ocurrencia la soltó el presidente del Las Palmas. Abrigado en la muy noble causa de que la imagen de un estadio con público podría ayudar a reactivar el turismo en Canarias, propuso jugar con público en su campo. No cuela, porque resulta muy fácil medir el impacto de un Las Palmas-Girona en la prensa internacional y su efecto en la industria turística española. Cero. Pero da igual. El ministro Illa insistió el martes en que no se permitirán viajes entre comunidades distintas en la fase 3, aunque la siguiente idea podría ser fomentar las excursiones de las aficiones a otros estadios para seguir a sus equipos en los desplazamientos. Porque dará igual. La aparición de varios focos de contagio en los últimos días recuerda que la responsable lucha contra la pandemia no entiende de atajos ni de descuidos. Pero da igual. Tenía razón Fernando Simón: «No podemos olvidar a los muertos tan rápido». Pero, que vuelva el fútbol con público en las gradas, claro.

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