«Creí que me moría en la ola»

El surfista francés afincado en Galicia Eric Rebiere relata los momentos de angustia vividos en el campeonato mundial de olas gigantes en Nazaré (Portugal)


Miedo, angustia, impotencia y alivio. Fue el vaivén de sensaciones vivido por el surfista Eric Rebiere en el  campenato mundial de olas gigantes disputado el pasado mes de febrero en la playa portuguesa de Nazaré, el templo de los grandes especialistas mundiales en cabalgar sobre montañas de agua. «Fue un susto enorme, creí me moría en la ola», cuenta a modo de resumen el deportista frances afincado en Galicia, de 42 años y todo un experto en salvar dificultades en el escenario donde estuvo a punto de dejarse la vida. «Se puede decir que soy pionero en surfear olas en Nazaré, llevo más de 20 años haciéndolo», destaca. Pero ante la fuerza del mar no hay habilidades ni experiencia que valgan. «Me cayeron encima cuatro olas de unos 20 metros», añade.

El primer impacto en una maniobra que creía tener bien controlada desencadenó los minutos de apuro que sufrió sobre el agua antes de que las motos de agua acudieran al rescate. «No me lo esperaba. Pensé que esa primera ola la completaría sin grandes problemas, pero creció de repente y me cogió con toda la fuerza», relata.Con dificultades consiguió salir a flote sin imaginar que lo peor estaba por venir. «Subí un poco aturdido y al comprobar que no estaban las motos y ver que detrás venía otra gran montaña de agua, pensé que me iba a morir. El impacto también fue muy fuerte, me aturdió todavía más. Me sentía como en una lavadora y sabía que corría un serio peligro», explica el surfista francés, que se agarró a la vida aplicando técnicas de respiración y recordando a sus seres queridos. «En esos momentos tenía en la mente a mis hijos, a mi familia, a mis amigos, y ellos también me dieron fuerza para sobrevivir», dice.

Los servicios de rescate llegaron después de que dos nuevas olas lo engulleran, «aunque por suerte ya me cogieron más abajo, no en la zona de impacto», apunta. Para entonces ya solo tenía energías para mantenerse a flote. «Me agarré a la moto pero no podía subir a la camilla, no tenía fuerzas. Me llevaron a la playa, me quitaron el chaleco y me pusieron oxígeno», cuenta. Un final feliz para otra jornada de surf que estuvo a punto de acabar en tragedia para Rebiere, que, pese a todo, mantiene intactas las ganas de regresar a Nazaré. «La próxima temporada espero volver, pero antes me encantaría surfear en Galicia una ola como las de allí», sentencia.

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