El fútbol con cambios ilimitados

Jugadoras gallegas compiten en las universidades americanas con un peculiar reglamento que permite sustituciones constantes durante los partidos


El fútbol se ha puesto en marcha. Con las plantillas de nuevo en el verde, los equipos se preparan para su nueva normalidad. La puesta en marcha de la Bundesliga fue el preludio de lo que ocurrirá. El espejo en el que se miran el resto de competiciones.

Por ahora sin gente, con gradas vacías, hasta que la imaginación idee cualquier recurso para reanimar el ambiente desangelado que mostraron los estadios alemanes. Todo se oye en el césped. Cada uno tiene su botella. No hay secretos y no hay abrazos para celebrar los goles. Emociones contenidas. Un fútbol nuevo.

Nuevas normas y nuevos hábitos amenazan con llegar para quedarse. El primero será el aprobado por la FIFA y que permitirá a los clubes realizar cinco cambios en cada partido y convocatorias de 23 futbolistas en lugar de 18. El motivo no es otro que aliviar la carga de encuentros a la que se someterán los jugadores para tratar de finalizar la competición en tiempo y forma.

Con solo tres interrupciones para evitar perder el menor tiempo posible, cada club ya prepara sus estrategias para afrontar los partidos. Pero el debate ya está abierto, y resulta más amplio. ¿Y si desemboca en que en el futuro los cambios fueran ilimitados? Ya ocurre en la liga de fútbol universitario de Estados Unidos. Allí juegan, entre otras, las gallegas Carmen Barro y María Ameneiros, quienes difrutan de «partidos mucho más rápidos, en los que no hay pérdidas de tiempo y las jugadoras están mucho más frescas».

En esta competición es el entrenador quien tiene los cambios ilimitados, mientras que las futbolistas solo pueden ser sustituidas una vez en la primera parte y dos en la segunda.

Con estas normas, no hay pérdidas de tiempo porque el crono se para cuando se realiza una sustitución y, a cambio, no hay tiempo añadido. No hay trampas. La posibilidad de que pueda aplicarse esa norma en España parece remota, pero según Carmen Barro, jugadora de la Oakland University, «ayudaría a evitar lesiones porque los jugadores no se llevarían tan al límite».

Aplicar una norma u otra de sustituciones cambia el modelo de juego. «En Estados Unidos nuestra liga es mucho más física. Mucho más vertical. En cuanto una no da el ritmo de juego, se cambia y entra otra», aclara Carmela Barro, que matiza: «En España se trabaja más lo técnico».

Con plantillas mucho más amplias y más oportunidades, María Ameneiros duda de que los clubes profesionales aceptasen los cambios ilimitados. «Ya había equipos que no realizaban ni los tres que tenían permitidos. Aunque los tuvieran ilimitados, no los harían, pero por el tipo de juego que se hace en España», considera la futbolista del Wolves de la Cardinal Stritch University de Milwaukee.

Sin embargo, Barro matiza que los cambios ilimitados serían positivos en el regreso tras el parón actual, ante «la falta de rodaje de los futbolistas, además de ofrecer oportunidades a jugadores que cuentan con menos minutos».

El largo parón de los clubes ha obligado a una nueva pretemporada. «No sé si le va a servir a los equipos para volver al estado de forma anterior. Sea el tiempo que sea, no van a estar igual de frescos para jugar», razona María Ameiros.

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