Numerosas lesiones en el arranque de la Bundesliga

Una nueva realidad entre mascarillas, desinfectantes y controles de temperatura de la que participó el gallego Angeliño, jugador del Leipzig, hombre destacado en el empate de su equipo con el Friburgo (1-1)


COLPISA / MADRID

66 días después, la Bundesliga inauguró ayer el nuevo fútbol a puerta cerrada en Europa bajo la atenta mirada del mundo entero. Con un estricto protocolo sanitario impuesto para evitar contagios que incluye, entre otras normas, test de detección de covid-19 a futbolistas y técnicos o la obligación de que los jugadores de banquillo, separados por una distancia mínima, lleven mascarillas. Una nueva realidad entre mascarillas, desinfectantes y controles de temperatura de la que participó el gallego Angeliño, jugador del Leipzig, hombre destacado en el empate de su equipo con el Friburgo (1-1), siendo un puñal por la banda izquierda.

Como importante banco de pruebas y ejemplo a seguir en la Liga, la Premier y la Serie A, el fútbol en la Bundesliga regresó con muchos goles, sin celebraciones conjuntas, en una jornada de reinicio de campeonato similar a una de pretemporada, pero marcada por las numerosas lesiones registradas, que algún medio cifró en ocho en seis partidos.

Aunque los saludos con la mano están prohibidos, a los futbolistas les costará olvidarse de determinados automatismos, como se pudo comprobar cuando Jadon Sancho sustituyó a Thorgan Hazard, y ambos se tocaron al cruzarse. Tampoco se permiten los contactos de manos en la cara, pero el jugador del Hertha Dedryck Boyata protagonizó una de las imágenes de la jornada al agarrar con fuerza a Marko Grujic y prácticamente besar al serbio mientras conversaba con él en el encuentro ante el Hoffenheim. El argelino del Borussia Mönchengladbach, Ramy Bensebaini, besó el suelo al marcar un gol, y Marcus Thuram, hijo del mítico futbolista del Barça, besó a un compañero al lograr otro ante el Eintracht. También está prohibido escupir, pero más de un jugador no pudo contenerse, o sonarse durante el pistoletazo de salida a la nueva normalidad.

 Otro hecho destacado, con las gradas de todos los estadios vacías, fue la presencia en el campo del Augsburgo de una pancarta colocada en uno de los fondos y que rezaba: «El fútbol sobrevivirá. Es un negocio enfermizo».

Con Francia zanjando la Ligue 1 por la vía de la cancelación, en Alemania, con mayoría de aficionados contrarios a la reanudación del fútbol ante el riesgo que conlleva no poder garantizarse la seguridad sanitaria al cien por cien, han crecido las voces en contra del reinicio de la Bundesliga sin público.

Con los gritos de futbolistas y técnicos retumbando en los estadios de la Bundesliga, fue el perseguidor del Bayern de Múnich, el Borussia, el que sí impuso un buen ritmo en el regreso de la competición y, sobre todo, su flamante estrella, Erling Haaland, pretendida por el Real Madrid, que abrió el marcador en el Signal Iduna Park, dio una asistencia y participó en los otros dos tantos de la goleada al Schalke (4-0).

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