La denuncia contra Aganzo prolonga las guerras del fútbol

Hombres fuertes de la directiva de la AFE reclaman la dimisión del presidente, denunciado por cohecho

AFP7 Europa

REDACCIÓN / LA VOZ

LEl deshielo entre Javier Tebas y Luis Rubiales en la guerra del fútbol, un acuerdo entre la Liga y la Federación Española de Fútbol para terminar la temporada y evitar pérdidas millonarias, no impide que se sucedan los conflictos. Después de la denuncia por cohecho contra el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), David Aganzo, ayer uno de los hombres fuertes de su directiva, Jesús Barbadilla, Jesule, reclamó su salida inmediata del sindicato de jugadores.

«Lo mínimo que deben hacer David Aganzo y Diego Rivas es dimitir. Cuando un empleado se ha autoinculpado tienes que echar un paso al lado», insistió Jesule en Radio Marca. Antonio Saiz Checa, director de Segunda B y Tercera en el sindicato, se autoinculpó y denunció a Aganzo por cohecho, pero este se aferra al puesto. En cambio, se produjeron dimisiones de miembros de su directiva incómodos con los continuos conflictos que vive el sindicato. Es el caso de los internacionales David de Gea y Juan Mata.

Ya hace unas semanas que se airearon las discrepancias entre los bandos de la directiva de Aganzo, que pasó de ser el presidente impulsado por Rubiales, su antecesor en el puesto, a convertirse en uno de los dirigentes que le hizo frente en los últimos meses.

La AFE, que apuntó a la posible inconstitucionalidad de las largas concentraciones que plantea el protocolo para la vuelta del fútbol en junio, se sitúa ahora en una situación de debilidad y enfrentamiento ante el poderoso lobi del fútbol, que presiona para que se termine la temporada a cualquier precio.

«Necesitamos una AFE fuerte y transparente, donde las cosas se hagan bien. Desde que David es presidente han dimitido cinco miembros y otros cuatro le están diciendo que no está haciendo bien las cosas. Si tiene la junta dividida, aunque no haya mayoría, ¿por qué no se convocan elecciones?», se pregunta Jesule, que lamenta la parálisis en la actividad del sindicato desde que se firmó el convenio colectivo del fútbol femenino.

a mayoría de las sociedades anónimas deportivas y de clubes deportivas han apostado por ERTE, que han sido solicitados de manera total o reduciendo la jornada a sus trabajadores (entre ellos los deportistas) como consecuencia del patrón de su actividad por el coronavirus. Se acogen a esta figura con dos objetivos: por un lado, disminuir las obligaciones económicas de la empresa, para que una parte las soporte el Estado, y por otro, con la reducción de jornada, mantienen una parte de los salarios de los deportistas, asumiendo estos la obligación de seguir trabajando en sus casas manteniendo una buena forma física. Los futbolistas del Elche, o los de cualquier otro club, pueden considerar que el regreso a la rutina de entrenamientos implica que realizan toda su jornada y que, por tanto, ya no se les debería aplicar el ERTE en el que están incluidos.

Sin entrar al detalle en cada caso, parece razonable que un deportista demande el levantamiento del ERTE, o que, en todo caso, que se disminuya la reducción de su jornada. Por otra parte, el trabajador no puede dejar de trabajar motu proprio, excepto que, tal como señala el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 19, exista un riesgo para su integridad física. En este sentido, lo razonable sería que los futbolistas siguiesen acudiendo a entrenarse mientras renegocian sus contratos, con un ajuste menor en los porcentajes de reducción de jornada con el club, o bien con un acuerdo de rebaja salarial entre las partes (como ha recomendado, por ejemplo, la Euroliga de baloncesto a los clubes y jugadores que participan en ella). En último caso, y como último recurso, los futbolistas que no consideren adecuada su situación laboral conforme a la labor que desempeñan tienen derecho a plantear las acciones que consideren oportunas.

El regreso a los entrenamientos de forma gradual podría interpretarse, por ahora, como que los futbolistas de un equipo no realizan su jornada completa, algo que, si se cumplen los protocolos de La Liga, en tan solo unos días, cuando comiencen los entrenamientos grupales, dejaría de poder sostenerse.

Otro asunto que puede afectar a la vigencia de los ERTE en el fútbol es el motivo que se aduce para solicitarlos: bien por causas económicas, bien por fuerza mayor. En todo caso, esa media estará vinculada a la merma de ingresos por derechos televisivos o por la no celebración de partidos y la reducción de venta de entradas y el reembolso de los abonos. Ese escenario cambiaría parcialmente cuando se reanude la competición, sometiéndose a diversas interpretaciones en función de los intereses de una y otra parte, que esperemos que puedan solucionar con la adecuada empatía en la negociación colectiva que lleven a cabo.

Yago Casal Mera es abogado, socio de López y Casal Abogados.

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