«En aquel momento, yo también hubiera echado a Luis César y fichado a Fernando» «Si al Dépor le va mal, quedaré marcado como el que lo descendió»

DEPORTES

Ángel Manso

Se rebela ante los resultados, pero asume que son los que mandan y habla sin reproches

12 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El 5 de diciembre del 2019, Luis César Sampedro (Arousa, 1966) recibía la llamada que llevaba años esperando. El Dépor apostaba por él para dirigir al primer equipo. Un sueño hecho realidad, del que tardó poco más de ochenta días en despertar. El momento no era el ansiado, con un equipo descompensado y en puestos de descenso, que solo había ganado uno de los diez partidos disputados -«pero era el que tocaba», nunca se cansó de decir-. Sin embargo, llegó con la misma ilusión que si le hubieran puesto en sus manos un conjunto de Champions. Cuatro meses después, el entrenador gallego rompe el silencio que mantuvo desde su marcha. Lo hace con temor -«por nada del mundo quiero poner excusas ni quejarme»- y seguro que callándose cosas, porque no quiere hacer ruido.

-¿Cómo ha vivido estos meses?

-Pues ha coincidido con este período inesperado, así que viendo mucho fútbol. Cuando uno está trabajando tiene poco tiempo para ver más allá de lo que es el día a día: el partido anterior, entrenamientos, el próximo rival, el siguiente... Ahora estoy aprovechando para ver muchísimos encuentros, tanto del Dépor como de otros equipos.

-¿Qué conclusiones saca?

-Solo voy a hablar de mi etapa. Y, pues, no sé. Estás un tiempo en un equipo y ves los partidos y que no tendrían que pasar cosas muy distintas para ponerte por delante. Es que estamos hablando de un equipo que, haciéndolo mejor o peor, nunca consiguió adelantarse en el marcador salvo en los dos últimos partidos, que fue los que ganamos. Y me sigo preguntando por qué le ganamos al Tenerife, si no fue el partido más completo y, no al Alcorcón, que no nos creó ni una ocasión y tuvimos 12 córneres y algún mano a mano. Pero quedamos 0-0. No quiero poner excusas. Hicimos muchas cosas mal durante el tiempo que estuve. Soy el primer responsable. Pero sigo pensando que hubo partidos que merecimos más.

-Aparte de ese infortunio, ¿qué más cree que sucedió?

-No se equivoque. No me estoy excusando. Llegué en octubre a un equipo con unas exigencias enormes que no eran fáciles de cumplir. Y el vestuario estaba dañado. Con una dinámica negativa. La presión del día a día. Cada partido era una decepción. Todo el mundo quería volver a Primera. Pero la realidad es que, lejos de mejorar, el equipo empeoró conmigo. No hay más vueltas que darle. ¿Por qué? Pues se podría hablar de muchos motivos, pero remover el pasado no vale para nada. He cometido errores y esta experiencia me ha servido para aprender.

-¿Ha sido su peor experiencia como entrenador?

-Si miro hacia atrás, me siento lleno de gratitud hacia el Deportivo por haberme dado la oportunidad. Por eso, globalmente, no puede ser la peor. Pero es cierto que mi autoestima quedó dañada, porque es difícil asumir una destitución en poco más de dos meses. Nunca me había pasado y justo va a suceder en mi club, en el Dépor. Y no digo que no me lo mereciera, eh...

-¿Cree que esas 2 victorias consecutivas eran el inicio de algo o solo que tenían que llegar?

-No tengo certezas. Como estoy viendo la temporada, puedes encontrar rendimientos similares en otros equipos a lo largo de la competición. Pero lo que decide es lo que sucede en las áreas. Insisto: ¿Por qué le ganamos al Tenerife y no al Alcorcón? ¿Por qué no marcamos en partidos en los que lo merecimos? No digo que en mi período se haya jugado muy bien, porque no es cierto. Pero también le digo que en diez partidos no es normal que no te adelantes en ninguno. Incluso poniendo al utillero de entrenador, consigues algo más.

-Llegó Vázquez con todo de cara: jugadores, consejo, grada... ¿No echó en falta algún factor de esos?

-Siendo entrenador ya dije que ojalá viniera Fernando. Era un secreto a voces. Y me parece un gran acierto su fichaje. Es un gran técnico, muy querido además por la afición de forma merecida. Al equipo le ha venido muy bien porque es un refugio para los jugadores. En aquel momento, yo también hubiera echado a Luis César y fichado a Fernando.

-¿Se arrepiente de no haber frenado ese ansia por ascender?

-Me hago responsable de todos mis sufrimientos y todos mis males. Llegué a un club que pensaba en Primera y no era capaz de reconducir sus números. Pero nunca fui más allá de esa semana. Hoy esas ambiciones de octubre y noviembre se ha consumido ya. Yo no acerté en el antídoto. Fracasé en mis intentos… Explicar derrotas cada semana es muy difícil. Hay que asumir las culpas. En serio, ni públicamente, ni en privado con los jugadores les hablaba del ascenso. Mis objetivos eran otros: encajar un número de goles determinado, marcar tantos...