Iker Casillas, un corazón vencedor con ideas nuevas para el fútbol

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En el año más duro a nivel profesional y familiar de Iker Casillas, el exportero aspira a la presidencia de la RFEF en plena incertidumbre

01 may 2020 . Actualizado a las 14:23 h.

«Lo importante es estar aquí», dijo Iker Casillas horas después de sufrir el infarto. Dos semanas más tarde negó que se fuera a retirar y en agosto fue inscrito en la Liga lusa. Un año después del accidente vascular, Iker ya no ve el fútbol a ras de césped, sino que quiere seguir desde los despachos. «Un corazón vencedor», como rezaban las pancartas en el Estadio do Dragão tras el infarto, que ahora busca «ideas nuevas» para el fútbol español, ya que «volver a jugar va a ser difícil», le reconocía a Miguel González «Michel» la pasada semana en una conversación pública en las redes sociales.

El año más duro a nivel profesional y familiar de Iker Casillas: tuvo que asumir su dolencia cardíaca, el cáncer que le detectaron a su esposa Sara Carbonero, comprobar que el fisco portugués registraba su casa en busca de pruebas en la operación «Fuera de Juego» y sufrir las primeras «embestidas» desde que anunciara su candidatura a presidir la Real Federación Española de Fútbol.

Mientras tanto, ha aprovechado la pandemia y el confinamiento para darse un baño de notoriedad en las redes, realizando «entrevistas» a compañeros de los clubes por los que ha pasado, como el Real Madrid o el Oporto.

De renovar a colgar los guantes

El 20 de marzo del 2019, Iker Casillas, en compañía del presidente del Oporto Jorge Nuno Pinto da Costa, presentaban a bombo y platillo y con emisiones en directo de las televisiones lusas su renovación por una temporada más, prorrogable de año en año, mientras en el horizonte el guardameta madrileño se veía bajo palos a los 40.

Casillas llegó a Oporto en el 2015 tras una amarga despedida con el Real Madrid y con la vitola del portero con más experiencia en Europa y un Mundial en su haber. Aunque debido a algunas intervenciones poco afortunadas en el arranque liguero llegó a ser cuestionado en más de una ocasión, Iker demostró que no llegó a Oporto para vivir un retiro dorado y volvió a ser el «San Iker» que esperaban los «dragones», especialmente en Europa, de ahí la confianza del club en el futbolista.

A las cinco semanas del ansiado anuncio de la renovación, Casillas sufría un serio revés, un infarto de miocardio durante un entrenamiento, y logró salvar la vida gracias a las asistencias médicas y a la rápida intervención del doctor Nelson Puga. A pesar de que los especialistas insistían en que no volvería a jugar porque pondría en riesgo su vida, Iker se resistió e incluso salió al paso en sus perfiles de redes sociales para desmentir su retirada a las dos semanas del infarto.

Carlos Garcia | EFE

Otro nuevo susto

Durante los días en que estuvo ingresado, Sara Carbonero dio la cara ante los medios de comunicación y fue explicando su evolución, hasta que hubo una comparecencia conjunta de ambos a los cinco días del infarto, con el futbolista especialmente emocionado y desbordado por la situación.

Sin embargo, el 21 de mayo, al día siguiente del cumpleaños del portero, Sara Carbonero anunciaba en su Instagram que había sido operada de un tumor maligno, «cuando aún no nos habíamos recuperado del susto». Gracias a su popularidad, Carbonero y Casillas recibían miles de mensajes de ánimo, mientras optaron por una vida más «monacal» a orillas del Duero en Oporto. Definitivamente, Casillas no pudo comenzar la siguiente temporada con el club y pasó a formar parte del staff técnico, aunque siempre con la esperanza de volver; el Oporto decidió inscribirlo en Liga.