Refuerzos a coste cero frente a la crisis

Mientras el Real Madrid se frota las manos con la explosión de Odegaard y Achraf, el Barça mira con preocupación la evolución de sus cedidos


Colpisa

La pandemia del coronavirus configurará un mercado de fichajes en el que los grandes movimientos están descartados. Con la tesorería bajo mínimos, los cedidos cobran valor, ya sea para reforzar las plantillas de los clubes a los que pertenecen o como monedas de cambio. Unos efectivos a los que se aferra el Real Madrid para abrir brecha respecto al Barça de cara a la próxima temporada, puesto que mientras que en el equipo blanco se frotan las manos con la revalorización de su línea de préstamos, en la entidad azulgrana contemplan con preocupación la depreciación de futbolistas que no se han asentado en sus destinos.

Trece jugadores tiene el Real Madrid haciendo prácticas lejos del Santiago Bernabéu, con un valor de mercado de 205,1 millones de euros, de acuerdo con la web Transfermarkt. Son 55,6 millones más respecto a la tasación que figuraba en julio de 2019, gracias sobre todo al auge experimentado en las valoraciones de Achraf, Odegaard, Kubo y Reguilón, que compensan con creces la disminución sufrida en las de Odriozola, Lunin o Borja Mayoral. Achraf es el principal naipe de Florentino Pérez. El lateral hispano-marroquí ha explotado en el Borussia Dortmund, con diez goles en 65 partidos que le han valido pretendientes como el PSG o el Bayern de Múnich. De los 30 millones en que estaba valorado hace menos de un año ha pasado a 54, llegando a un pico de 60 antes de que se detuvieran las competiciones. El Dortmund pretende quedárselo al término de su préstamo en verano, pero figura en los planes de Zidane. Volverá si acepta el reto de pelear con Carvajal o llenará las arcas.

También ha derribado la puerta Odegaard con la Real Sociedad. El «mago de Drammen», cuya tasación ha pasado de 15 millones el pasado mes de julio a los 45 millones actuales, es feliz en San Sebastián y vería con buenos ojos seguir otra campaña a las órdenes de Imanol Alguacil. Aunque la idea de ambos clubes era que el noruego pasase dos cursos como txuri urdin, el Real Madrid puede reclamarle en verano, decisión que estará sujeta a la que tome Modric sobre su futuro, ya que el nórdico está llamado a recoger la batuta del croata en un centro del campo que necesita rejuvenecerse. Lunin es el otro cedido al que el Real Madrid sopesa recuperar. El ucraniano no ha tenido fortuna desde que llegó a España. Cuéllar le vetó la portería del Leganés la campaña pasada y la confianza de Sergio González en Masip motivó que los blancos cortasen su préstamo al Valladolid en enero y lo enviasen al Oviedo. La falta de rodaje ha reducido su cotización, pero el más que probable regreso de Areola al PSG le convierte en candidato ideal para guardar las espaldas de Courtois. Kubo seguirá cedido tras una meritoria campaña en el Mallorca que ha elevado de 2 a 13,5 millones su valor de mercado, mientras que Reguilón, Odriozola, Ceballos, Oscar Rodríguez o Borja Mayoral servirían para hacer caja.

Coutinho, dilema azulgrana

Oscuro es el panorama del Barcelona con sus cedidos. La mala planificación deportiva de la entidad que preside Josep Maria Bartomeu alcanza también al apartado de préstamos, donde apenas hay buenas noticias ya que sólo Marc Cucurella, Emerson y Jean-Clair Todibo se consolidaron antes de la paralización de los torneos. Cucurella es uno de los baluartes del Getafe. Sus condiciones podrían convertirle en un buen recambio para Jordi Alba o abrir otra variante en el centro del campo como extremo, pero el club azulón tiene una opción de compra de seis millones de euros que ejecutará por un futbolista criado en La Masía cuyo valor de mercado actual es de 18 millones. El Barça se llevaría un 40% de una futura venta. Emerson está respondiendo en el Betis y la posible salida de Semedo abriría la puerta a un futbolista cuya cotización ha pasado de 3 a 18 millones, pero en el Barça consideran que al lateral brasileño aún le falta experiencia para asumir un reto de altura. Cumplirá sus dos campañas de cesión en Heliópolis a menos que lo impida el interés de varios clubes de la Premier.

Siete partidos le bastaron a Todibo para que los directivos del Schalke comenzasen a meditar pagar los 25 millones de euros que figuran en la opción de compra que firmó por el joven central francés, al que el Barça reclutó en enero de 2019. En Alemania están contentos con las prestaciones de un zaguero que sólo disputó cinco encuentros con el Barça, pero la crisis económica hace difícil ahora un desembolso tan elevado.

Carles Aleñá (Betis), Juan Miranda (Schalke), Rafinha (Celta), Moussa Wagué (Niza) y Oriol Busquets (Twente) no figuran en los planes del Barça para la próxima temporada, por lo que se les buscará otra cesión o venta. Pero la gran patata caliente es Philippe Coutinho, prestado al Bayern con una opción de compra de 120 millones de euros que no ejecutará el club bávaro. El que sigue siendo el fichaje más caro en la historia del Barcelona (120 millones más 40 en variables) tiene contrato hasta el 2023 y el nuevo escenario de ajustes por el coronavirus complica en grado sumo el retorno de una parte importante de aquella astronómica inversión, por lo que podría reforzar el plantel. Quique Setién lo ve de interior, pero si regresa y disputa otros 26 partidos alcanzaría los cien de azulgrana, lo que obligaría al Barça a abonar al Liverpool los 20 millones que su día fijaron como variables por dicho concepto, lo que suscita otro problema con un jugador que percibe 13 millones anuales de ficha.

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