Un campeón del mundo en la lucha de la Brilat por blindar los geriátricos

Aparcada la pelea por una plaza en Tokio, el canoísta arousano Diego Romero, militar de profesión, forma parte de uno de los equipos de desinfección del ejército


Vilagarcía / La Voz

«Nin a min nin a ninguén do meu batallón nos tocara antes facer este tipo de traballo. É o que toca, adaptarse. Aquí estamos para axudar á xente». Diego Romero Fraga figura entre los millones de trabajadores a los que la pandemia del COVID-19 les ha volteado ese hoy preciado tesoro que conocíamos por rutina. El virus que atenaza al planeta entero ha aparcado el reto del canoísta arousano de volver a pelear por una plaza en el C1 1.000 en los próximos Juegos Olímpicos, que hace cuatro años acarició con los dedos. También su empeño por seguir engordando un brillante palmarés como piragüista de maratón, encabezado en este momento por sus tres títulos mundiales y uno continental en los dos últimos años. Desde el decreto de estado de alarma que llamó a filas a los 47 millones de españoles, requiriéndoles su aportación responsable en función de sus respectivas circunstancias, Romero combate al COVID-19 en el Batallón de Zapadores Número 7 de la Brilat con base en Pontevedra. En una guerra preventiva, en la que participa en labores de desinfección de centros con población sensible ante la pandemia, principalmente residencias de mayores.

Adscrito al batallón desde enero del 2018, a las pocas semanas de jurar bandera, el piragüista internacional recibía al comienzo del estado de alarma junto a sus compañeros un curso de una semana sobre desinfección de la compañía de Defensa NBQ de la Brilat, dedicada a la lucha antinuclear, biológica y química: «Aprendimos como funciona o virus, como se transmite, como hai que poñer e quitar o equipo de protección, como desinfectar...», cuenta.

Con los conocimientos necesarios, Romero entró en batalla. Con su batallón realizando aquello para lo que lleva siglos preparado: «Facer de todo. Somos unha unidade de apoio á infantería ou á cabaleiría, polo que somos moi polivalentes». En su caso, interviniendo hasta hoy en una media docena de residencias de mayores y el centro penitenciario de A Lama. «Imos a sitios nos que non hai casos de contaxio», aclarando que a aquellos en los que ha habido positivos la Brilat envía a su compañía de Defensa NBQ.

En este tipo de trabajo la táctica a seguir es tan básica como efectivo su resultado, aplicar el protocolo de desinfección a rajatabla. Organizados en equipos de siete personas, con tantos equipos desplegados como exija el tamaño y la complejidad de la arquitectura, el mobiliario y la población del centro en el que toca intervenir, «montamos», explica Romero, «un punto limpo na fachada e desinfectamos os EPIs antes de entrar. Do grupo un sempre queda fóra, é o home limpo, que se ocupa de calquera necesidade dos compañeiros, desde cambiarlle un guante, a reencher de líquido os tanques de fumigado. Hai un xefe de grupo que controla que se vai desinfectando toda a instalación. Ás veces temos que parar uns 20 minutos para que movan os residentes. En moitos casos non te atopas con ningún, e cando o fas, tratas de causarlles a menor impresión. Ao saír volvemos desinfectar os traxes; e ao chegar á base, a maquinaria e os equipos. Deixamos todo preparado para volver usalo na seguinte saída».

Romero vive con su mujer y sus suegros en Boiro, y lo hace sin un ápice de tensión. Con trajes de protección reutilizables, reforzados con carbono activo al estar pensados para la lucha contra contaminación nuclear, bacteriológica y química, y siguiendo a pies juntillas las pautas de desinfección personal del Ejército, sostiene que «é máis fácil que colla o coronavirus no supermercado ou en calquera zona pública ca desinfectando no traballo».

Mentalizado ante un año deportivo en blanco

Campeón del mundo de maratón en C1 Corto y C2 en la ciudad china de Shaoxing en octubre del año pasado, dos eran los retos deportivos que Diego Romero se había propuesto para el 2020 cuando el pasado mes de noviembre retomaba los entrenamientos: Ampliar su palmarés internacional en el piragüismo de fondo y agenciarse una plaza de C1 1.000 en los Juegos Olímpicos de Tokio. Con la cita en Japón oficialmente aplazada al 2021, el arousano está mentalizado para un año sin competiciones.

«A tempada internacional está suspendida. Aquí en España está baixando a curva de contaxios, pero hai que ver como evoluciona noutros países, como os Estados Unidos», comenta Romero. «Eu diría case ao 100 % que a nivel mundial non se vai celebrar ningunha proba este ano».

Más dudas alberga el canoísta respecto a la posibilidad de palear en pruebas del calendario nacional, aunque no prevé que la tónica varíe: «O último que se abrirá en España son as competicións deportivas. Haberá máis dificultades coas que se disputen en recintos pechados. Pero unha competición nacional de piragüismo reúne entre 3.000 e 4.000 persoas. Véxoo complicado».

Diego intenta mantenerse en el mejor estado de forma posible dentro de la situación, y anuncia que el próximo año volverá a perseguir su doble objetivo. Pero ahora, resalta, está centrado en un trabajo, el de soldado, que contempla como «unha maneira máis de axudar a cidadanía». Y «para min», declara, «é un orgullo axudar a xente».

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