Los Sainz, reunidos de nuevo por el confinamiento

Carlos padre e hijo vuelven a disfrutar, por culpa del parón de las competiciones, de tiempo juntos

DPPI AFP7

Hace exactamente un mes, Carlos Sainz se encontraba en Australia, preparándose para una temporada 2020 de Fórmula 1 que se antojaba apasionante. El MCL35 de McLaren había dado muy buenas sensaciones en pretemporada, ya le había dado tiempo a saborear el histórico podio de Brasil y la certeza de que iba a poder brillar este año a poco que le acompañara la suerte no le hacía dudar lo más mínimo de sus posibilidades. Desde Woking las esperanzas estaban muy altas, vista la progresión de la temporada pasada.

Cómo le ha cambiado la vida en apenas 30 días. Sainz, como el resto de españoles, se encuentra confinado en su casa, viviendo un inesperado regreso al nido familiar y gozando de algo que hacía años, desde que siguió los derroteros del deporte de élite, no podía: sus padres y sus hermanas. Por suerte para él, y no oculta que se siente un afortunado, la casa de los Sainz Vázquez no es para nada un cuchitril y puede seguir trabajando día a día para cuando se abra el mundo y pueda regresar a los circuitos.

A estas alturas, sin la pandemia que está arrasando la sociedad tanto en vidas como en mentalidades, Sainz debería llevar cuatro grandes premios. El primero casi lo disputa y como él mismo confesaba, se siente aliviado de que se suspendiera. aunque fuera tarde. En el aprendizaje constante que supone vivir en la Fórmula 1, Carlos Sainz descubrió también que la burbuja en la que viven a veces les hace ver una realidad distorsionada. A día de hoy se antoja absolutamente incomprensible la actitud que tuvieron los jefes del 'gran circo', que estaban convencidos de que podían disputar el GP de Australia con normalidad.

El positivo de un miembro de McLaren, precisamente, les golpeó en la cara y les hizo despertar. Aquellas dudas se convirtieron en mano firme y la F1 es, ahora mismo, uno de los certámenes que más y mejor está actuando para prevenir el contagio en sus filas. Sin calendario previsto (van nueve grandes premios aplazados o directamente cancelados), todo está en el aire, y Sainz, como los otros 19 gladiadores, está mirando desde la puerta la arena a la que saldrán cuando les ordenen.

Videoconsolas y solidaridad La abrupta huida de Carlos Sainz y del resto de componentes de McLaren de Melbourne, casi de madrugada, le obligó a tomar decisiones que no esperaba. Viendo la que se venía encima, en lugar de irse a Londres, donde tiene su casa, regresó al núcleo familiar y se autoaisló en una cuarentena de 14 días. Pura responsabilidad. Él sabía que no había estado en contacto con el compañero de equipo que dio positivo, pero no se podía arriesgar.

Empezó así un mes que ni mucho menos esperaba. El gran gimnasio que tienen en el feudo familiar le sirve para mantenerse en forma, tanto a él como a su padre, que no sólo es un mentor perfecto, sino un ejemplo de cómo afrontar las dificultades. Sanz hijo está viendo otra faceta de su progenitor, nada desconocida para él, pero sí muy novedosa en su enfoque: la del empresario preocupado por su futuro, que le toca ahora bregar con unas decisiones políticas y sociales que pueden dar al traste con un pequeño imperio. Los gimnasios y circuitos de karts de la familia Sainz son sólo algunos de los negocios cerrados en medio de la pandemia.

Pero más allá de las horas en el gimnasio, a Sainz hijo le toca lo que a muchos: horas y horas muertas en casa. La videoconsola se ha convertido en un aliado perfecto, y de hecho ya ha participado en varias carreras con otros pilotos, sin llegar al nivel de su compañero Lando Norris, que tiene una agenda casi estresante. Rara es la semana en la que no participa en tres o cuatro grandes premios virtuales con otros pilotos, como Max Verstappen o George Russell. Sin estar a ese nivel de 'quemado', Sainz mata las horas echándose partidas al FIFA o a cualquier otro videojuego con los que se entretiene.

Sin embargo, aunque la pandemia ha obligado a todos por igual a someterse a un confinamiento, Carlos Sainz es consciente de que sirve de inspiración para la sociedad. Por eso ha participado en varias campañas solidarias, como la emprendida por Pau Gasol y Rafa Nadal o la subasta solidaria de la ACB, donando varios objetos personales para recaudar fondos que se destinarán a la lucha contra el Covid-19.

Sus entrenamientos durante el confinamiento

Carlos Sainz, como todos los deportistas de élite, es consciente de que debe mantenerse en forma y no descuidarse por estar en casa. La ventaja de tener un pequeño gimnasio en el domicilio -su padre, como él, es un apasionado del ejercicio físico- le ayudan sobremanera a que cada jornada pueda seguir estando en perfecto estado de revista.

El piloto de McLaren sigue una rutina más o menos constante cada día. Dos sesiones de entrenamiento por la mañana y a última hora de la tarde, una de entrenamiento muscular y la otra de trabajo cardiovascular, que alterna con diferentes circuitos. En contacto constante con Rupert Manwaring, su preparador físico, Sainz mantiene una vida lo más activa posible en las cuatro paredes de la casa familiar, sin descuidar por otro lado la alimentación.

El consumo controlado de carbohidratos y proteínas no se descompensa por estar estos días encerrado en casa, y tampoco tira de un exceso de dulces o grasas saturadas que pueden perjudicarle. Incluso controla el consumo de cafeína, para que los ciclos de sueño no le alteren. «No tomo café a partir de las 14:00 horas», confiesa, en declaraciones recogidas por el diario 'As'.

Fallece Stirling Moss, el campeón eclipsado por Fangio

Colpisa
El pentacampeón Fangio durante una carrera en Montmeló
El pentacampeón Fangio durante una carrera en Montmeló

La leyenda británica, que se quedó sin ganar un título y a la sombra del argentino, murió a los 90 años tras una larga enfermedad

Laureado con 16 victorias en grandes premios entre 1955 y 1961 sin haberse proclamado nunca campeón del mundo de Fórmula 1, el británico Stirling Moss, 'campeón sin corona' del automovilismo, falleció este domingo a los 90 años. «Simplemente cerró los ojos» tras una larga enfermedad, anunció su mujer, Susie Moss, a la agencia británica PA. El presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Jean Todt, alabó en Twitter la memoria «de una verdadera leyenda del deporte del automóvil que seguirá para siempre entre nosotros».

Eclipsado por el argentino Juan Manuel Fangio, Moss finalizó segundo en el Mundial en cuatro ocasiones (1955, 1956, 1957 y 1958), y otras tres fue tercero, sin lograr nunca alzarse con el título, lo que le valió su apodo. En 1962 se vio obligado a poner fin a su carrera como piloto después de un violento accidente en el circuito británico de Goodwood que le dejó un mes en coma y seis meses con parálisis en el cuerpo. Su carrera en la Fórmula 1 estuvo a caballo entre el final de la época gloriosa de Fangio y los inicios de Jim Clark, lo que le privó de mayores éxitos.

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