Begoña Fernández, bronce en balonmano y auxiliar de enfermería, quiere volver a «arrimar el hombro»

En apenas dos semanas se reincorporará a su trabajo tras la baja de maternidad


Begoña Fernández, la jugadora de balonmano viguesa medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 apura sus últimos días de baja por maternidad, calcula que dos semanas, antes de volver a su trabajo de auxiliar de enfermería. Begoña está en las listas de trabajo del Sergas y pendiente de destino, aunque su lugar más habitual es el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

La exjugadora confiesa que tiene «el corazón dividido» a la hora de volver a trabajar «porque es un momento en el que hay que estar, pero me pone un poco nerviosa por mis hijos, sobre todo por la pequeña, a la que todavía le estoy dando el pecho y necesita ese contacto y una vez que comienzas a trabajar eso contacto se limita, pero tengo ganas de arrimar el hombro».

No esconde un punto de respeto pero también indica que «esto no es algo nuevo dentro de un hospital y yo ya he estado trabajando en planta con personas aisladas. No es miedo por mí sino por mi gente. Con los niños preocupa y si pudiese me confinaría 100 % pero como son tan pequeños no puedo».

Begoña Fernández, que se retiró en el 2015 y desde entonces entró en la sanidad, mantiene contacto con sus compañeros: «Hablo con ellos y es un momento delicado. Creo que se está trabajando mucho y todo el mundo en la medida de lo posible arrima el hombro».

Y cuando regrese, lo hará con espíritu de equipo. «Esto es como un partido de Champions, que estás esperando a jugarlo. Creo que el deporte te da herramientas y valores aplicables a la vida. Te enseña a trabajar en equipo, a trabajar con presión y a gestionar tus emociones. Es un momento para poner en práctica esos valores».

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