Pulpis: «Desde hace dos semanas se nota el miedo en las calles»

El seleccionador de Tailandia suspendió un viaje a Santiago porque «tendría que estar aislado» y por temor a que se cerrase el espacio aéreo


José María Pazos, Pulpis, máximo responsable técnico de la selección de Tailandia de fútbol sala, lleva nueve años en el país asiático, repartidos en tres etapas, a los que hay que sumar otro trienio en Uzbekistán. La crisis del coronavirus lo coge en Bangkok, preparándose para lo que pueda venir: «Desde hace dos semanas se nota el miedo en las calles. Ya hace días que apenas salgo de casa, aunque aquí todavía no se ha decretado el confinamiento. En lo demás, es todo muy parecido».

El devenir de los acontecimientos apunta en una misma dirección, tanto si echa la vista al exterior, «porque es algo que se está extendiendo por todo el mundo», como si analiza lo que está pasando en Tailandia: «Somos un país pegado a China y desde enero ya veías que la gente tomaba más precauciones, con mascarillas y geles desinfectantes en los centros comerciales y negocios. Esta es una época de mucho calor, con temperaturas de 33 o 34 grados, que parece que es un buen dato contra el coronavirus».

Cambio sustancial

Pero las cosas están cambiando. Durante un tiempo los datos de contagiados parecían estabilizados por debajo de los cincuenta, hasta que empezaron a crecer exponencialmente. El miércoles ya estaban camino del millar.

«Empezaron por cerrar las actividades deportivas y las reuniones en grandes eventos —relata—. Después, los locales de ocio como discotecas y bares, salvo para servir comida a domicilio. También los centros comerciales. La única diferencia respecto a España es que todavía podemos salir a la calle, aunque ya se está extendiendo el rumor de que esta semana se podría decretar el toque de queda de siete de la tarde a siete de la mañana».

Pulpis tenía un viaje programado a casa para estas fechas, pero dio marcha atrás: «De haber ido, tendría que estar aislado, sin poder ver a mi familia. Y no sabía si habría posibilidad de volver, tal y como se están poniendo las cosas con el tráfico aéreo». No iba descaminado, porque «se van a cerrar las fronteras en Tailandia».

Allí está, a la espera de acontecimientos, con la incertidumbre acerca de la evolución de la epidemia y de su futuro: «Teníamos que haber jugado la Copa de Asia, clasificatoria para el Mundial, a finales de febrero, y se aplazó. En principio, para agosto. Y a ver qué pasa con el Mundial, previsto para septiembre en Lituania, porque se están posponiendo todos los grandes acontecimientos. Tanto mis compañeros de staff técnico como yo acabamos contrato en junio. No sabemos qué va a pasar».

Entre tanto, está muy pendiente de todas las informaciones sobre España y contacta a diario con la familia: «Están bien. Para mi madre no poder ir al Mesón do Pulpo, no poder trabajar, es tremendo. Son casi cuarenta años, y es de las que, cuando se va de vacaciones, a los cuatro días ya se aburre. En ese aspecto está sufriendo, pero lo entiende, porque lo primero es la salud. Yo trato de que se mentalice, de que se haga a la idea de que esto no va a ser cuestión de unos días».

Peerapat, a punto de superar la cuarentena

La crisis del coronavirus precipitó el adiós de Peerapat, el pívot tailandés que esta temporada defendió los colores del Santiago Futsal. El pasado día 17 regresó a casa, y actualmente está pasando la cuarentena.

«La terminará el lunes —confirma Pulpis—. De momento va todo bien. A través del chat contacté con él antes de salir, y también en Fráncfort, y le he llamado un par de veces».

El seleccionador da por seguro que la experiencia de Peerapat en el Santiago Futsal ha sido muy satisfactoria: «El jugador estaba muy contento en el club. Y no es fácil adaptarse a un equipo y una cultura con las que no está familiarizado, máxime teniendo en cuenta que no habla una palabra de español. Le vendrá muy bien todo lo que ha aprendido».

Pulpis reconoce que en los últimos días «estaba un poco asustado por todo lo que iba viendo». Cuando decidió emprender el viaje de vuelta a casa ya no resultaba nada sencillo conseguir vuelos.

A expensas de lo que pueda pasar con su futuro como seleccionador nacional, Pulpis se muestra convencido de que tanto Peerapat como Muhammad Osamanmusa, que hace tres años también estuvo en la disciplina del Santiago Futsal y llegó a debutar en la máxima categoría, están llamados a jugar un papel importante en el combinado nacional, con el tiempo.

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