La crisis del coronavirus: «Llegué a sentir que la gente me evitaba por tener cara de chino»

Kaoru Morioka, Manubu Takita y Hoa Pam Duc , jugadores del O Parrulo, viven en Ferrol y sufren la otra cara de la pandemia


Los japoneses Kaoru Morioka y Manabu Takita, así como el vietnamita Hoa Pam Duc, llegaron al O Parrulo Ferrol en el mercado invernal para reforzar al equipo en la segunda vuelta de la competición. El club, que milita en la máxima categoría del fútbol sala español, ante la falta de recursos económicos, se ha visto obligado a explorar mercados poco habituales en España para fichar a jugadores. Y a los tres les ha sorprendido la pandemia del coronavirus en Ferrol y aquí siguen ante la imposibilidad de regresar a sus países de origen por el alto coste de los billetes de avión y por las cuarentenas para personas que llegan desde Europa, especialmente en el caso del jugador de Vietnam.

Los tres comparten piso y asumen con resignación, pero también con mucha comprensión y respeto, las medidas de confinamiento. Se hacen compañía para pasar las horas de unos días que se hacen largos. Kaoru Morioka, que habla perfectamente español por su origen peruano, aunque tiene la nacional japonesa, relata su día a día. «Ya llevamos muchos días metidos en casa -indica- y tanto yo como mis compañeros tratamos de llevarlo de la mejor manera posible. Hacemos los ejercicios que nos mandó David, el preparador físico del equipo, estiramientos, isométricos, abdominales, etcétera. También vemos películas o en mi caso llamo a mi mujer y a mis tres hijos que están en Japón. Lo cierto es que, cuando estás en casa, las horas no pasan».

Salidas restringidas

Como el resto de la ciudadanía, los tres asiáticos del O Parrulo solo salen para hacer la compra. «Antes íbamos los tres -dice Morioka-, pero ahora no podemos, vamos de uno en uno. Suelo ser yo quien baja al súper. Y no tengo problema ninguno, pero cuando empezó a hablarse del coronavirus sí. Llegué a sentir que la gente me evitaba por tener cara de chino. Cuando llegué no era así, pero luego las personas actuaron de esta forma. Estaría, tal vez, flipando yo mismo, aunque lo veo de esta manera».

Kaoru Morioka asegura que echa de menos todo lo que hacía desde que llegó a Ferrol. «Me gusta mucho entrenarme, los partidos, estar con mis compañeros, andar por las cafeterías, ir a los restaurantes o salir de vez en cuando. Lo estaba pasando muy bien por aquí, me encanta la comida de Galicia y aprovechaba en mis días libres para ir a distintos sitios y probar cosas. Ahora todo está cerrado. Tengo que cocinar yo, bueno, mejor dicho, tengo que castigarme, ya que no sé cocinar. Extraño la comida rica», bromea.

Sobre el coronavirus, el japonés de O Parrulo indica que ya estaba en Ferrol cuando comenzó esta crisis en su país y que ahora es él quien lo sufre en España. «Yo hablaba todo los días con mi esposa para que no saliera, que no mandara los niños a la escuela. Después suspendieron las clases, aunque allí no se llegó al estado de alarma, al confinamiento en las casas. En Japón, la gente utiliza mucho las mascarillas desde hace muchos años, sobre todo por el polen, es algo que siempre se ha visto. Lo de lavarse constantemente las manos ya te lo enseñan en primaria. Ahora en Japón dicen que ya pasó todo, aunque yo no lo veo así. Este virus es traicionero y sigue habiendo contagios por gente que llega de otros sitios. Yo sigo diciéndole a mi esposa que se quede en casa con los chicos y que solo salga para lo necesario, que no vaya a lugares en donde hay mucha gente, que no use el metro o el tren de Tokio, en donde viven. Ahora más preocupados están ellos por mí, por lo que ven en la televisión. Piensan que España es Madrid, aunque yo le digo que en Galicia todo está muy tranquilo y que hay pocos casos», matiza.

Concienciado

El deportista japonés comprende el aislamiento. «Yo lo cumplo y tengo miedo a contagiarme. Creo que estar en casa no es una tortura, lo duro es salir a trabajar, como los enfermeros, doctores, policía... Yo digo que este partido en casa lo vamos a ganar. Todos tenemos que cumplir. Yo tengo familia en Perú y allí hay toque de queda; si sales a partir de una cierta hora, te llevan preso». Y agradece las atenciones del O Parrulo, tanto de técnicos como de directivos.

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