El COI y Japón acuerdan el aplazamiento de los Juegos de Tokio al 2021

La Voz

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El primer ministro Abe lo solicitó hoy a Bach y el presidente del Comité Olímpico Internacional aceptó la propuesta

24 mar 2020 . Actualizado a las 22:19 h.

La reflexión para definir el momento de celebrar los Juegos de Tokio iba a durar cuatro semanas, pero tan solo 40 horas después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) insinuase el aplazamiento, pactó el cambio de fechas para el 2021 a petición del primer ministro de Japón, Shinzo Abe. Acorralados por la presión de deportistas y federaciones, terminaron cediendo a una evidencia, porque anoche el coronavirus COVID-19 se había cobrado 400.000 contagios y más de 16.000 muertes en 160 países. El show, esta vez, no debe continuar. El presidente del COI, Thomas Bach, aceptó la propuesta de Abe en una videoconferencia a la que ahora darán paso negociaciones multilaterales para un evento que iba a empezar el próximo 24 de julio.

«A la vista de las condiciones actuales, y por el bien de todos los atletas, hemos presentado una propuesta para un aplazamiento de un año, de modo que [los Juegos] se puedan celebrar de manera segura», anunció Abe. No solo las precauciones por la pandemia pesaron sobre la decisión, también el posible boicot de países y deportistas o miedo al vacío de los estadios. Habría sido un golpe irreparable a un espectáculo que vende emociones de solo 16 días cada cuatro años.

El aplazamiento al 2021 permite que los Juegos se celebren en «su formato completo» y no con su programa amputado, como se llegó a sopesar con la idea de mantenerlos, pese a todos los problemas, este próximo verano.

A partir de ahí, todo son incógnitas. Solo quedan claros dos símbolos. La antorcha olímpica, que debía comenzar este jueves su camino por el territorio japonés en Fukushima —como metáfora sobre la recuperación de un país devastado por el tsunami y el accidente nuclear del 2011—, permanecerá en Japón hasta el próximo año «como una fuente de esperanza para el mundo durante estos momentos problemáticos». Además, el evento mantenderá su denominación oficial como Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Al frente de las incertidumbres que genera el aplazamiento, una obvia. Los 5.600 pisos de los 23 edificios de la bahía de Tokio construidos para albergar la Villa Olímpica este verano, tienen dueños desde el próximo 7 de septiembre, en cuanto terminen los Juegos Paralímpicos, también aplazados. Al menos, los actores del mundo del deporte —atletas y federaciones— saludaron este martes el cambio de fechas con un espíritu de plena cooperación, a falta de ajustar calendarios en una compleja operación.

El aplazamiento, además, tiene un impacto en la economía japonesa mucho menor que una posible cancelación, pese a la inversión de 35.000 millones realizada para albergar los Juegos. El cambio de fechas tendrá un efecto negativo en el sector del turismo, por las cancelaciones, pero en cierto modo se enjuagarán con los ingresos el próximo año, como sucede con la venta de entradas.

Cuestión diferente son las posibles reclamaciones judiciales por el incumplimiento en las fechas de contratos firmados con operadores de televisión —los derechos de Tokio 2020 se vendieron por 2.700 millones—, que ya vendieron espacios para este verano, y diferentes patrocinadores.

Mientras persistió en su cerrazón a valorar un posible aplazamiento, el COI insistió en que el tema económico no era un problema por sus pólizas de seguros. Pero el embrollo judicial que se abre ahora podría decir lo contrario.