El deporte, ante el mayor parón desde la Segunda Guerra Mundial

Solo las guerras provocaron una alteración del calendario similar a la causada por el coronavirus


Los efectos de la crisis sanitaria desatada por la expansión del coronavirus son equiparables a los de una guerra mundial, al menos en el deporte a todos los niveles. Nunca antes el planeta se había decidido a frenar en seco competiciones del calado de unos Juegos Olímpicos, con la excepción de los años de la Segunda Guerra Mundial, en los que también los Campeonatos del Mundo de fútbol se vieron afectados.

La incertidumbre es máxima en estos momentos, pero las medidas preventivas adoptadas por los gobiernos y las autoridades deportivas significan un parón en el deporte. En el mejor de los casos, un desarrollo bajo aislamiento, a puerta cerrada.

Golpe en la mesa ha sido la cancelación del primer Masters 1.000 de tenis de la temporada, el de Indian Wells. Sin embargo, no menos contundentes están siendo los aplazamientos de competiciones como el inicio del Mundial de motoGP, el Gran Premio de China de fórmula 1, algunos preolímpicos como el de fútbol o míticas carreras ciclistas como la Tirreno-Adriático y la Milán-San Remo (ambas solo se dejaron de celebrar con motivo de las guerras mundiales), el Trial de las Naciones, el Campeonato de Europa absoluto de halterofilia y los partidos que quedaban por disputar del Seis Naciones de rugbi.

Parones nacionales generales establecidos por decreto, como en el caso de Italia (que prohíbe toda práctica deportiva hasta inicios del próximo mes) o China son el extremo de una situación que, como mal menor, concede en otros países que otras competiciones sigan su curso sin público, como España.

La trascendencia de las competiciones afectadas sume en la incertidumbre la celebración de otras incluso más importantes, como los Juegos Olímpicos marcados para el mes de julio en Tokio, la Eurocopa de fútbol (cuyo partido inaugural está previsto para el 12 de junio en Roma) y la Copa América, que se iniciará el mismo día en Buenos Aires. Los organizadores de estos tres eventos deportivos insisten en que mantienen su calendario como si nada hubiese pasado, pero en el caso de los Juegos Olímpicos de Japón se matiza que el Comité Olímpico Internacional seguirá las recomendaciones de las autoridades sanitarias y que las federaciones nacionales deben ir planificando ya un método de clasificación si los preolímpicos se ven afectados por la crisis sanitaria. Por ejemplo, la Federación Internacional de Judo ha ampliado el período de clasificación y ha aplazado los campeonatos continentales.

Sea como fuere, la cita olímpica ya se está viendo alterada por casos como el de la selección femenina china de balonmano, que renunció al preolímpico y, por tanto, a la clasificación. Y no solo en el aspecto deportivo, sino que en el ceremonial, el acto de encendido de la llama olímpica que se celebrará en Grecia mañana se llevará a cabo sin público.

Del mismo modo que en tiempos de guerra, las entidades organizadoras han ido creando comisiones de trabajo especializadas para hacer frente a la crisis. Así, la Federación Internacional de Natación ha constituido el grupo de trabajo COVID-19 compuesto por destacados expertos médicos.

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