En la era de la sostenibilidad, empecemos por nuestros ríos

Antonio Abril Abadín ES PESCADOR DEPORTIVO

DEPORTES

MIGUEL VILLAR

06 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Walter M. Gallichan, escritor inglés, viajero y pescador a mosca, visitó Galicia en la primavera de 1911 y, en la mejor tradición de la literatura británica de viajes, dejó escrito un librito, verdadera joya de la literatura piscícola, titulado “Where Trout Abound. The Fly-Fisher in Galicia” (“Donde la Trucha Abunda. El pescador a mosca en Galicia”). Gallichan pesca el Lerez, el Verdugo, el Umia, el Tea, el Ulla, el Tambre, el Mero, el Mandeo, el Jubia, el Eume y el Landro y se asombra de la calidad de los ríos gallegos y de la abundancia y tamaño de sus truchas y reos, al igual que del mal trato que reciben, hasta el punto de decir que “almost everything that should not be done is practised incessantly” (“casi todo lo que no debería hacerse, se practica constantemente”). Refleja que su potencial para el salmón es grande pero la ausencia de escalas en los ríos, el continuo uso de redes en ríos y estuarios y la pesca indiscriminada de esguines, impiden su progresión.

Si Gallichan viniera a pescar a los ríos de Galicia en esta primavera del año 2020, más de cien años después, ya no podría alabar la calidad de sus aguas ni la abundancia de sus peces y tampoco podría mejorar mucho su opinión sobre nuestro comportamiento con ellos. Seguramente se lamentaría de la práctica desaparición del salmón en todos nuestros ríos.

En diversos artículos publicados en diciembre de 2018, la Voz de Galicia recogió las inquietudes de algunos pescadores que intentamos movilizar a la Administración, a la sociedad y a nuestros colegas, ante la degradación de los ríos gallegos. Algunos defendimos la necesidad de una nueva Ley de Pesca Fluvial y un profundo cambio de mentalidad para sustituir progresivamente la pesca extractiva de salmónidos por su pesca deportiva sin muerte. Una vez más los pescadores cometimos el mismo error de siempre: centrar el debate en la pesca con muerte o sin ella y crisparnos entre nosotros. Vamos por el camino de agotarnos discutiendo si pescamos con muerte o sin ella peces que ya no existen, mientras el enemigo común permanece indemne.