La incomodidad de tener que ser el que pega


Recoge el dicho que «dos no se pelean si uno no quiere». Lo malo es cuando por narices tienes que pelearte, porque de lo contrario no hay combate. Sin embargo, en el fondo, tú eres pacífico y no quieres entrar en el cuerpo a cuerpo, así que se produce una pelea ficticia en la que el atacante no se lo cree y el defensor se encuentra cómodo.

Así transcurrió este Deportivo-Lugo. Dos de los equipos con menos posesión de la Segunda División española en las últimas jornadas se vieron en la obligación de enfrentarse. Por convicción, ambos se encuentran felices cediendo el balón. Sin embargo, en esta ocasión, uno tenía que atacar. Así que, al jugar en casa, ese protagonismo le correspondió al Deportivo. Principalmente, en la primera parte, en la que el Lugo apenas se prodigó.

Pero los de Fernando Vázquez no se encontraron cómodos en esta tesitura. Y eso que en el campo había futbolistas como Vicente, Çolak y Aketxe, que si algo deberían tener es facilidad y querencia por la asociación. Pero faltaron ideas. Mucha posesión, pero poco fútbol. Más bien, ninguno.

Dépor y Lugo se han visto las caras seis veces en el fútbol profesional y la nota predominante en la mayoría de estos encuentros fue la falta de fútbol, de goles y casi hasta de interés, si no fuera por los puntos que había en juego. Cuatro de los encuentros concluyeron con aburridos 0-0. Otro con 1-0. Y el sexto con un atípico 2-2, con Setién en el banquillo rojiblanco.

Si a esto se añade el ingrediente de que en este momento ambos viven cómodos viendo el fútbol de frente, el resultado es el que fue: una tediosa tarde en Riazor.

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