Baloncesto inclusivo con el Club Maristas y Down Coruña

El club herculino, junto a la asociación, promueve la participación de personas con diversidad funcional en el deporte con entrenamientos y partidos


La Voz

Hay quien sostiene que, llegados a este punto evolutivo en la sociedad, las connotaciones importan. Inclusión es la palabra. Y, por antonimia, nada más alejado del baloncesto que pregona el Club Maristas Coruña que otro concepto: exclusión.

Sobre esos dos pilares, cimentados en el deporte como vehículo de transmisión de valores, se erige uno de los proyectos sociales más importantes de los que se impulsan en A Coruña y en el baloncesto nacional.

Hace ya media docena de años que el Maristas desarrollaba acciones puntuales, como entrenamientos o partidillos, con personas con diversidad funcional vinculadas a la asociación Aspronaga. La pasada temporada intensificó esta actividad (una entre las muchas de carácter social que se impulsan desde el club coruñés) de la mano de la asociación Down Coruña. Y este año todos han querido dar un paso más hacia la inclusión. Un convenio otorga un marchamo formal y permite acceder a ayudas como las otorgadas por Emalcsa, para poder ampliar el potencial de las actividades que el Maristas y Down Coruña organizan para la participación de personas con síndrome de down.

Uno de los impulsores del proyecto desde el club de baloncesto es el árbitro internacional Carlos Cortés, miembro del cuerpo técnico del Maristas. «La idea es consolidar un grupo de chavales alrededor del baloncesto, pero que se pueda avanzar hasta crear un equipo o una escuela de baloncesto y llegar a competir contra otro equipo externo», apunta. «Alguno se ilusiona con la creación de una Liga Gallega, pero hay que ir paso a paso», añade.

Cortés, el árbitro con la mejor trayectoria de la historia del baloncesto gallego, fue uno de los interlocutores para que el departamento arbitral de la ACB (la AEBA) concediese al Maristas su ayuda anual para fines sociales. «Puede que la inclusión sea, en parte, una cuestión de dinero, claro, pero sobre todo es querer dirigirlo y tener voluntad de dirigir los esfuerzos hacia proyectos como este. No es suficiente con quedarse con las rutinas de un club de baloncesto. Tenemos que aportar mucho más a la sociedad. Y el deporte puede ser una de las actividades más inclusivas de la sociedad», analiza el colegiado y entrenador.

Asimismo, Cortés incide en que casi todos los clubes profesionales trabajan con fundaciones y desarrollan actividades con fines sociales. «Sin ir más lejos, en la Copa del Rey organizada por el Unicaja, en la que yo pité, los chicos con síndrome de down realizaron el voluntariado», insiste.

«Se merecen un paso más»

«Entrenar me gusta y el baloncesto es mi pasión. Todo lo que hago en mi vida está relacionado con ello y los chavales con los que entrenamos nos devuelven mucho. Todo lo que se entregan, la atención que ponen... te llena mucho. Se merecen que demos un paso más», asegura.

«Aunque hay que ir paso a paso, alguno se ilusiona con una Liga Gallega o incluso una nacional... ¿por qué no?»

Acude algún integrante del Deportivo que participa en LaLiga Genuine. «Alguno dice que le gusta más el baloncesto. Hay menos jugadores, más contacto con el balón... y el tercer tiempo es una maravilla, es pura convivencia», argumenta. «¿Que si el formato de la liga Genuine podría darse en el baloncesto? No veo impedimento para ello. No tiene por qué no suceder. Solo hay que darle recursos y forma. Cuantos más grupos haya como el de Maristas y Down Coruña, más posibilidades habrá», concluye.

«No solo reciben y aprenden, también enseñan»

La iniciativa desarrollada por el Maristas y Down Coruña tiene por objetivo seguir avanzando en la inclusión total, compartiendo espacios y actividad con personas con diversidad, en aras de la socialización y la visibilidad. También hace especial hincapié en la formación de entrenadores y promoción de actuaciones de sensibilización.

Los técnicos del Maristas, por medio de ejercicios de baloncesto y con la participación de uno de los equipos del club, buscan mejorar la tonificación, coordinación y habilidad, y aumentar las capacidades básicas. La guinda es el tercer tiempo, momento posterior al partido en el que todos los participantes se reúnen en la cafetería del centro académico para compartir un momento distendido.

El coordinador de ocio de Down Coruña, Alfonso Mateo, destaca que el programa busque interactuar con otras personas sin diversidad funcional. «No se trata solo de que hagan piña y se lo pasen bien. Vamos más allá, no apenas que jueguen contra otro equipo formado por personas con diversidad. Se trata de inclusión», argumenta.

«Siempre se describen estas situaciones como que las personas con síndrome de down reciben y aprenden, pero con el paso de los años, las que participan en campamentos u otras actividades ya acumulan la experiencia suficiente como para enseñarles a los más pequeños o colaborar con los monitores», analiza. Para Mateo, «se trata de crear lazos con el entorno, normalizar todas las situaciones como cotidianas que son y concienciar a la ciudad con la que compartes esas actividades dando visibilidad».

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