La federación exige un examen a Teresa Portela a 4 meses de los Juegos

La RFEP anuncia los criterios para que la cinco veces olímpica certifique su plaza y prevé hacer un selectivo en abril que altera su preparación


Redacción / La Voz

El 3 de agosto, Teresa Portela debe convertirse en la deportista española con más presencias en unos Juegos Olímpicos. Actual medalla de bronce en el Mundial de K1 200, la palista de Aldán ganó la plaza para España el pasado verano, pero la federación la someterá a un selectivo abierto a cualquier palista, pese a cumplir dos décadas como la mejor velocista del país. Cuando faltan menos de seis meses para la disputa de Tokio 2020, se acaban de oficializar los criterios de clasificación. Ya se había facilitado a los interesados un borrador, cuyo contenido implica que los aspirantes deban alcanzar un pico de forma en el mes de abril, a cuatro meses de la gran cita de Japón. Un requisito que altera la planificación de Portela, que debía enfocar su temporada a lograr su máximo rendimiento en agosto.

En el anterior ciclo olímpico, la federación fijó un criterio que primaba a aquellos palistas que al tiempo que clasificasen al barco para los Juegos, lograsen un éxito rotundo en el año anterior a Río 2016. Por eso el bronce de Portela en el Mundial del 2015 en Milán le garantizó directamente la plaza para la cita de Brasil. Con el billete en el bolsillo pudo planificar con calma la preparación durante todo el 2016.

Pero esta vez el criterio no es el mismo, según el contenido del documento que acaba de publicar el director técnico de la Real Federación Española de Piragüismo (RFEP), Ekaitz Saiés. Portela logró el bronce en el Mundial de agosto del 2015 en Szeged (Hungría), pero ese resultado solo le concedería una cierta ventaja en el proceso selectivo que comenzará el 3 de abril. La palista de Aldán disputará un examen ese día en Verducido contra un máximo de ocho rivales. Lo ganará la primera que se imponga en dos mangas de 200 metros. Si fuese Portela, la plaza será suya. De lo contrario, el proceso seguirá abierto.

En este último caso, Portela y la ganadora del selectivo disputarían la Copa del Mundo de Racice (República Checa) el 8 de mayo. Entonces, Portela asegurará su plaza si es la mejor española, mientras que su rival la logrará si supera a la palista gallega y sube al podio. Si no se cumplen ninguna de esas dos premisas, el billete a Tokio 2020 en K1 200 recaerá en la piragüista que logre un mejor resultado en la prueba internacional de Duisburgo que comienza el 21 de mayo.

Si Portela sufriese cualquier contratiempo que alterase su preparación, y no llegase en plena forma a la cita del 3 de abril, luego se pasaría más de un mes de estrés competitivo para certificar el billete a Tokio que ella misma logró para España. Su caso resulta especialmente llamativo, y recuerda a los controles eliminatorios a los que la federación española sometía hace años a David Cal, pese a su soberbio palmarés y la fiabilidad que mostraba sobre la canoa en las grandes citas.

Desde que ganó el oro en el Mundial de Sevilla del 2002 en K1 200, Portela no ha tenido rival en España en el kayak de velocidad. Por eso en cuanto la prueba entró en el programa olímpico volcó en ella toda su preparación, quedándose en Londres 2012 a solo 198 milésimas del bronce y finalizando en la sexta plaza en Río 2016.

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Una piedra en el camino para la española que puede conseguir un hito inédito

Solo cuatro deportistas españolas, la tenista Arantxa Sánchez Vicario, la nadadora María Peláez, la atleta María Vasco y la tiradora Pilar Fernández, igualan el número de Juegos Olímpicos disputados por Teresa Portela. La palista de Aldán compitió en Sídney 2000 con 18 años y ya no faltó a ninguna cita desde entonces, de Atenas 2004 a Río 2016, pasando por Pekín 2008 y Londres 2012.

Portela acaricia, por tanto, un hito inédito en el deporte español. Una proeza que daría una enorme repercusión mediática al piragüismo. Pero la federación no parece haber tenido en cuenta en sus criterios de selección para el K1 200 ni el potencial deportivo de Portela, con una fiabilidad de 20 años en pruebas de máximo nivel, ni la promoción que haría su figura.

Algo parecido sucede con el K4 500 masculino, para el que la federación española anunció unos criterios de selección el 30 de diciembre que castigan, a priori, a su gran estandarte, Saúl Craviotto, un palista infalible hasta la fecha en las grandes citas. El deportista catalán aspira en Tokio 2020 a igualar el récord de cinco medallas olímpicas, que ostenta David Cal desde que completó su repóker en Londres 2012.

Gracias a su palmarés, también Craviotto -subcampeón del Mundo en K4 500 durante los dos últimos años- cumple con los requisitos para ser designado abanderado en la ceremonia de apertura de Tokio 2020.

«Tenemos un oro a tiro y el K4 está paralizado...», lamentó Craviotto hace unos días. «Es de locos», dijo sobre el criterio elegido para fijar la tripulación.

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