La Real Sociedad gana pero se la jugará en Anduva

josé manuel andrés COLPISA

DEPORTES

Juan Herrero

El Mirandés cae por la mínima (2-1) en la ida de semifinales de la Copa del Rey y solo un gol les clasifica en la vuelta en Anduva

13 feb 2020 . Actualizado a las 23:11 h.

 Anduva decidirá la semifinal copera entre la Real Sociedad y el Mirandés. Cuando el vetusto estadio rojinegro entra en juego en la Copa, no suele ser una buena señal para el equipo de Primera, pero la Real fue incapaz de llevarse a Miranda de Ebro una renta mayor que la mínima, pues el equipo de Andoni Iraola se ganó un resultado que le mantiene con vida, marcó en campo contrario e incluso por momentos hizo méritos para no perder.

Varias generaciones de aficionados realistas han crecido soñando con ver a su equipo en una final, como en aquellos gloriosos años 80, y fruto de la ilusión txuri urdin, Anoeta recibió engalanado al Mirandés, el matagigantes copero, que comenzó rondando el área realista, con ganas de estirar el sueño y liderado por Merquelanz, futbolista cedido por la Real, pues no hay peor cuña que la de la propia madera. Pese a todo, el baño de realidad fue inesperado y demasiado tempranero. Odei se durmió en el área y golpeó Portu, que apareció veloz donde no esperaba el central rojinegro y halló el premio de un penalti tan claro como absurdo. Oyarzabal ejerció de capitán y transformó el lanzamiento desde los once metros con aplomo, para poner cuesta abajo el primer asalto de la semifinal.

Se podía pensar que la cosa sería más sencilla para la Real a partir de entonces, pero nada de eso. La presión rojinegra fue una pesadilla por momentos para un equipo local que se veía impotente para desplegar todo su juego combinativo, obligado a recurrir al pase en largo desde la defensa, un arma poco frecuente en el refinado libro de estilo del equipo de Alguacil. Odegaard estaba desapercibido, símbolo elocuente de lo que ocurría sobre el césped, y el Mirandés se iba poco a poco adueñando del partido, tanto que al final acabó llegando el empate. Matheus recibió en el área, sentó a la defensa con un recorte y gozó de un punto de fortuna en su remate de zurda para acabar alojando el balón en la red de Remiro.