El Athletic se lleva el primer asalto con un gol de Muniain

ignacio tylko COLPISA

DEPORTES

Luis Tejido

Los de Garitano logran un valioso triunfo en el primer duelo de semifinales, pero dejan vivo a un Granada en el que brilló su portero Rui Silva

12 feb 2020 . Actualizado a las 23:15 h.

Nervios, polémica, tensión, incertidumbre y victoria valiosa pero por la mínima del Athletic que le acerca otro pasito hacia ese paseo en gabarra con el que los bilbaínos sueñan desde el doblete de hace 36 años, pero a la vez mantiene muy viva la llama de la esperanza del Granada. Iker Munain e Iñaki Williams marcaron una vez más la diferencia en San Mamés, pero no tanta como para evitar que dentro de tres semanas el Nuevo Los Cármenes sea una inmensa caldera con vistas a Sierra Nevada.

Un espectáculo de luces y sonido y un precioso mosaico rojiblanco escenificaron la puesta en escena en la moderna Catedral de un duelo histórico entre un clásico de la Copa y un esforzado equipo nazarí que ni por asomo partía entre los candidatos pero al que este campeonato loco le ha permitido emular a ese equipo que hace medio siglo no se arrugaba ante nadie. Aunque en el torneo de la regularidad sólo les separa un punto a favor de los vascos, el favoritismo de los locales era indiscutible. Llegados a semifinales, la Copa se inicia una noche y se apura otra, lo que anticipa una primera cita con más deseo de no meter la pata que de resolver el asunto.

Aunque el equipo de Diego Martínez salió valiente, con la personalidad que exigía su técnico en un duelo de máxima tensión, de forma palautina fue arrinconado por los mismos leones que se impusieron hace una semana al Barça. Avisó primero el incombustible Soldado, que tocó en el primer palo un buen centro de Víctor Díaz y silenció por unos instantes San Mamés. Por algo el ariete valenciano se encargó de darles la arenga previa a sus compañeros. No es el capitán, pero galones y experiencia mandan. Típico jugador al que idolatran los suyos y odian los rivales por pesado, por estar en todos los líos, por no achicarse jamás. Como Raúl García en el Athletic, vaya.